Guillermo Cabrera Infante

La Ninfa Inconstante

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Estela no llega a los dieciséis años ni al metro sesenta ni tampoco alcanza a entender la palabrería de ese crítico de cine que se ha enamorado de ella. ɐl tiene ya una edad y una esposa que ha dejado de esperarlo despierta…. Pero ésta no es otra de esas historias de amor en la que un maduro intelectual queda atrapado por la belleza de una ingenua adolescente, porque Estelita tiene un plan que es de todo menos inocente. De fondo, música de bolero y una Habana ruidosa y sensual. Puro Guillermo Cabrera Infante.
El escritor cubano nos había dejado hasta ahora dos obras maestras: Tres tristes tigresLa Habana para un infante difunto. Pero era un secreto a voces que Cabrera Infante escribió durante sus últimos años una nueva novela que ampliaría su fresco de La Habana anterior a 1959, con numerosas pinceladas autobiográficas: «Según la física cuántica se puede abolir el pasado o, peor todavía, cambiarlo. No me interesa eliminar y mucho menos cambiar mi pasado. Lo que necesito es una máquina del tiempo para vivirlo de nuevo. Esa máquina es la memoria «.
La ninfa inconstante muestra a las claras todas las facetas del estilo de Cabrera Infante: los juegos de palabras que tanto fascinaban a ese infatigable explorador del lenguaje, sus referencias cinematográficas y literarias, el gusto por las expresiones del habla popular…
Este libro no está disponible por el momento.
184 páginas impresas
Publicación original
2014
Año de publicación
2014
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Citas

    Adal Cortezcompartió una citahace 2 años
    Alguien ha dicho que se puede mirar atrás con el placer que presta la distancia, y son palabras de un novelista menor. Un gran poeta, al contrario, ha dicho que no hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la desgracia. Y el tiempo desgraciado visto desde la felicidad, ¿qué dolor da?
    Adal Cortezcompartió una citahace 2 años
    La realidad son siempre los otros. Aun los del otro lado de la página. Sobre todo los del otro lado. Nunca me reconozco ni en los espejos ni en foto. Hay una imagen ideal mía que no aparece por ninguna parte. Quisiera verme como me ven, pero eso, lo reconozco, es perfectamente imposible. Donde dije perfectamente, podría decir imperfectamente. No me veo, me ven los otros
    Adal Cortezcompartió una citahace 2 años
    ¿De dónde habría sacado ella su vocabulario? Seguro de su amiga periodista. No hay como un periodista para usar palabras largas al servicio de ideas cortas

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