Pablo Neruda

Twenty Love Poems and A Song of Despair

    Ale Juarezcompartió una citahace 5 meses
    Aquí te amo.
    En los oscuros pinos se desenreda el viento.

    Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
    Andan días iguales persiguiéndose.

    Se descine la niebla en danzantes figuras.
    Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.

    A veces una vela. Altas, altas estrellas.
    O la cruz negra de un barco.
    Solo.

    A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda.
    Suena, resuena el mar lejano.

    Este es un puerto.
    Aquí te amo.

    Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
    Te estoy amando aún entre estas frías cosas.

    A veces van mis besos en esos barcos graves,
    que corren por el mar hacia donde no llegan.

    Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
    son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.

    Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
    Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

    Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
    Pero la noche llega y comienza a cantarme.

    La luna hace girar su rodaje de sueño.
    Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.

    Y como yo te amo, los pinos en el viento,
    quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.
    Ale Juarezcompartió una citahace 5 meses
    uegas todos los días con la luz del universo.
    Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.

    Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
    como un racimo entre mis manos cada día.

    A nadie te pareces desde que yo te amo.
    Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.

    Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
    Ah déjame recordarte como eras entonces cuando aún no existías.

    De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
    El cielo es una red cuajada de peces sombríos.

    Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.

    Se desviste la lluvia.
    Pasan huyendo los pájaros.
    El viento. El viento.

    Yo solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
    El temporal arremolina hojas oscuras
    y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

    Tú estás aquí. Ah tú no huyes
    Tú me responderás hasta el último grito.
    Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.

    Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
    Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
    y tienes hasta los senos perfumados.

    Mientras el viento triste galopa matando mariposas
    yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

    Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
    a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.

    Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
    y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

    Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
    Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.

    Hasta te creo dueña del universo.
    Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
    avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

    Quiero hacer contigo
    lo que la primavera hace con los cerezos.
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