la tecnología media y condiciona la realidad del ser humano, enfoques como los de Heidegger o Habermas –y toda la retórica que nos supone dominados por la tecnología, que habría colonizado «el mundo de la vida» y nos convierte en meros objetos– son claramente insuficientes para hacerse cargo de la complejidad de nuestra interacción con el entorno digital (Verbeek 2011, 40).