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Pilar Sordo

No quiero envejecer

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  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    El cuerpo siempre es el primero en comunicar que algo está pasando y define los desafíos mentales y emocionales que tenemos que enfrentar a partir de dichos signos. De esta manera, cómo reaccionamos ante las canas y las arrugas, para empezar, parece determinar en gran medida cómo se vivirá el proceso. La actitud frente a estos “síntomas” (que no siempre son dolores, pero que erróneamente los llamamos igual) también determinará la forma en que cada persona se vinculará con sus seres más cercanos, particularmente con la pareja.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    A los adultos les pasa algo parecido: la menopausia, la andropausia, la aparición de canas y arrugas, la pérdida gradual de la visión, el dolor de rodillas (o de cualquier otra articulación) son señales que suelen indicar la llegada de una nueva etapa de la vida que, al igual que la adolescencia, supone muchos desafíos y planteamientos nuevos sobre las metas, sueños, vocaciones, etcétera. Me resultó maravilloso ver cómo la gente que participó en la investigación relacionaba estas dos etapas de manera tan directa y cómo a partir del cuerpo ambas planteaban sus desafíos. Entre las coincidencias, algunos mencionaron que en ambas suceden cambios en el cuerpo que tienen gran repercusión social y que son observados y evaluados por todo el mundo. En ambas hay un reto relacionado con la revaloración y el uso del tiempo, lo que requiere un nuevo planteamiento de la vocación: ¿qué quiero hacer ahora?, ¿para qué soy útil?, ¿dónde están mis sueños (los cumplidos y los que aún quiero realizar)?
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    el cuerpo es un indicador de que la vida avanza; es más, incluso podría decirse que es el primero que nos ayuda a entender que algo nos está pasando.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    El descanso es una de las contradicciones de la vida... nos la pasamos anhelándolo y cuando simplemente llega, no sabemos qué hacer con él. Caemos en excesos para sentir que lo estamos disfrutando y nos ponemos, por ejemplo, a comer o tomar más de lo normal; en resumidas cuentas, para poder gozar de ese tiempo libre creemos que debe haber muchos estímulos externos. Sin embargo, disfrutar de la quietud, con pocos estímulos, está adquiriendo cada vez más fuerza en una población que a todas luces necesita entender el descanso y el ocio como una invitación al silencio y la búsqueda de paz interior. Ésta es una idea que, afortunadamente, se ha ido potenciando al cabo de los años.
    ¿Qué es descansar?, ¿qué hacer cuando no hay “nada que
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    Entonces, en esta realidad en la que el trabajo, las posesiones y la actividad son sinónimo de estar vivos y donde el camino al éxito se vive como una carrera despiadada, ¿qué sentimos cuando nos dicen que a determinada edad ya no podremos seguir trabajando, que llegó la hora de jubilarnos y que nuestro tiempo productivo ha cesado? Nadie nos pregunta si queremos, si podemos, si estamos capacitados para entrar en un mundo desconocido, subvalorado y atemorizante: el del descanso.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    En relación con el miedo que nos causa salir de la dinámica de la producción, he de decir que nuestro sistema económico se fundamenta precisamente en el miedo a todo: a ser vulnerables, a que nos pase algo. De esta manera, el mensaje que el sistema nos transmite es que si tenemos cosas nos sentiremos más seguros y confiados. Hay que guardar y tener mucho apego a todo lo material para así aplacar el miedo y estar mejor preparados para los imprevistos que pudieran ocurrir. Entonces, aunque no nos guste, aunque queramos hacernos a un lado, tenemos que trabajar y mucho, durante toda la vida, para adquirir esa seguridad. El trabajo evidentemente es fundamental y le hace muy bien al alma, pero éste debería ser disfrutado y agradecido y no tan despreciado.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    Este concepto experimenta una crisis durante la vejez, porque, llegados a este punto, ya no nos quedan ganas de seguir en esta carrera (generalmente ya no contamos con los recursos para lanzarnos en esa maratón y, muchas veces, tampoco salud); nuestros valores han cambiado, las cosas que nos importaban a los treinta o a los cuarenta ya no son las mismas y empiezan a aparecer en nuestro horizonte nuevas preocupaciones. Por eso es tan importante evaluar (quienes hemos pasado toda la vida corriendo por esos objetivos) si la sociedad nos hará sentir que estamos fuera del sistema, y que la soledad y tristeza serán nuestras compañeras de viaje. También, si cambiamos nuestros objetivos por otros, será muy interesante comprobar que, si nuestra vida no estuvo enfocada en lo económico, cuando llegue la vejez no sentiremos que nos falta algo, sino que (como muchos entrevistados dijeron) nos sentiremos libres para disfrutar lo que siempre quisimos hacer y que ahora podemos.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    Volviendo a la idea de la linealidad del tiempo, en la actualidad lo más importante es alcanzar rápidamente la mayor cantidad de metas posibles; lo cual define nuestra forma de consumir y nos pone en una situación en la que percibimos más la carencia que la abundancia. Es así como la vejez es vista como la pérdida de la juventud y no como la consolidación de la vida, la plenitud y la sabiduría, legado de los años vividos. De esta forma, el ciclo de la vida se configura a partir de lo que se nos acaba y no de lo que vamos adquiriendo con el paso del tiempo. Esta visión, en parte, tiene que ver con el excesivo valor que se le da a lo que vemos y no a las cosas intangibles, que resultan ser las más importantes de la vida: “lo esencial es invisible a los ojos”.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    Varias personas en la investigación me decían estar muy en paz frente a la muerte porque habían logrado dar lo mejor de sí durante sus vidas, mientras que otras (no pocas) afirmaban que si tuvieran una enfermedad terminal, probablemente sus prioridades y motivaciones en la vida cambiarían. Honestamente, creo que a muchos de nosotros nos pasaría lo mismo.
  • Patricia Labarthecompartió una citahace 4 años
    Para visualizar esta idea, les voy a pedir que hagan mentalmente el siguiente ejercicio que me enseñó una increíble mujer de ancestros japoneses. Imagínense que están de pie, mirando hacia delante, y yo les pregunto dónde ubican el pasado y el futuro; probablemente todos los occidentales responderemos lo mismo: el pasado está atrás y el futuro adelante, ¿cierto? Bueno, esa linealidad del tiempo nos hace ver la vejez como el final del camino. Los orientales, por otra parte, lo conciben absolutamente al revés. Ellos ubican el pasado adelante porque es lo único que conocen y de lo cual pueden aprender todos los días, y el futuro atrás, por ser desconocido e incontrolable. Por esto, ellos valoran, reconocen y admiran a la gente mayor, porque la ven como un referente al considerarla todo el tiempo delante de ellos. Y también por eso no le temen a la vejez, porque llegar a ese lugar es, sin duda, un privilegio. El futuro, en cambio, es inmanejable y desconocido, y lo debemos trabajar con eficiencia en el presente, honrando a nuestros antepasados que hicieron posible que hoy ocupemos el lugar que tenemos.
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