Es una lectura muy triste y desgarradora.
Necesitas estar en paz contigo para leer tanta brutalidad ejercida sobre las infancias.
Es un libro que toca temas difíciles de poder redactar, pero lo hace con una sencillez y profundidad tan extraña que te intriga mucho. La extraña y a la vez inocente personalidad de Zezé solo lo hace mucho más interesante, te quedas para saber el porqué de su actuar y al final te das cuenta que era solo un niño divirtiéndose y que nunca debió pasar por nada de lo que le pasó.
La historia en si es muy admirable, te genera un sentimiento de melancolía y empatía que pocos libros han podido lograr, si en algún punto llegaste a odiar al protagonista, al siguiente lo entendías y sentías lo que sentía. Es un libro que estoy muy feliz de haber leído y nunca me arrepentiría de haberlo conocido, pero es solo mi opinión.
Me gustó mucho pero te parte el corazón sin embargo el personaje principal es tan entrañable que no puedes deja de leer