Méjico, Antonio Ortuño
Antonio Ortuño

Méjico

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Mariela Rafaela
Mariela Rafaelacompartió una citahace 16 días
Pero el valor nunca ha parado las olas o las tormentas
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Ramón le dijo alguna vez, en uno de sus arranques, que los hombres, desde Caín, sólo habían conseguido parecerse en algo: todos eran criminales.
Se miró las manos.
Delincuentes, sí.
Forajidos ganándose el jornal.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Le hizo un cariño en el mentón con su manaza de rinoceronte. Y agregó: sólo te pido una cosa, reinita; la próxima vez que salgas como nuestra Madre Patria, no pronuncies tanto la zeta.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Una mañana, fíjese, le tocó a la puerta a mi abuela, la Ana, allá en Bogotá, y tenía una máscara de oro puro sobre la cara, una de esas precolombinas, como si fuera el gran cacique que hubiera vuelto por su amada. Es la historia más linda del mundo, sabe usted. Pero como se ríe, esta vez no se la voy a contar, no voy a contarle nada.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Un balazo en Méjico era una flor en el jardín o la lluvia en la cara, un fenómeno que no importaba a nadie, salvo a quien gozara de él.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Su hermano había conquistado el mundo y él no iba a rendirse.
Se apellidaba Almansa.
Apretó los puños y se lanzó sobre el enemigo.
Un revés lo devolvió a los suelos.
Un disparo
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
—Nos odian pero les gusta que hayamos venido como pordioseros. Les gusta tanto que nos ofrecen posiciones exageradas. Más de uno que era ganapán en Madrid aquí es catedrático. Es rarísimo. Digámoslo así: lo mejicanos detestan a los españoles y para lo único que los quieren es para casarse con sus hijas.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
laquita, como él las prefería.
—Golda me puse pol cuidalte estos años, negro de mielda, por dalte tres hijos, hijueputa, ¡tres hijos! —lloraba ella, sin dejar de lanzarle cachivaches con puntería de pitcher de beisbol.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Es tu pinche bronca y algo tienes que hacer para protegernos. Así de sencillo y complejo fue su dictamen y así se vio Omar proyectado a un territorio de pánico y supervivencia del que habría preferido alejarse.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Se despidieron con abrazos y promesas de reencuentro que eran quiméricas y nunca cumplieron.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Tanto Foucault para terminar comprando unos tules en casa de la chingada, dijo Omar, y a Liliana la venció la risa.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Si algún día le comienza a trabajar el cerebro, acuérdese del título y el apellido, porque lo verá en calles y bibliotecas.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Juanita tenía una explicación para todo porque, al contrario que él, había prestado la suficiente atención a las historias familiares.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Una cosa que nació en un lado pero con los pies en otro y sus patas no se corresponden con sus orejas. Gatonejo: eso, una cruza, un bicho. Se siente raro con unos y otros y es verdad.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
El comercio en Madrid no se regía por las formas usuales de la cortesía ni las procuraba siquiera, sino que era ejercido por patrones estentóreos y empleados indiferentes, como esa chica de la línea aérea que, al pedirle una simple referencia sobre la banda de equipaje en la mismísima puerta del avión, la negó con un simple comentario: «Ese es su problema y de mi empresa: mío no». Majadería zen.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Eso era Madrid. Y quizá lo era porque todos tenían ganas de gritarle, desde las azafatas hasta los maleteros del aeropuerto (chinos con acento de cantantes flamencos), sin descontar a los taxistas neonazis y la dueña del hostal, quien lo escrutó largamente y lo obligó a refrendar su petición de alojamiento cinco o seis veces hasta comprobarle a plenitud que no era peruano.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
La inteligencia de la policía no daba para un show televisivo.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
El andaluz, moreno y chicuelo, sonrió con dientes podridos y se embolsó los trofeos.
—Esto e’ má de honra, don Antonio. Que er niño se meta e’ resto po’ culo...
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 2 meses
Volvió a calcular mal: estuvo preso diecisiete.
Miguel Alejandro León
Miguel Alejandro Leóncompartió una citahace 3 meses
Ahora que lo sabía o presentía quiso de pronto ser la propietaria de un vagón, instalarlo en un jardín (que tampoco poseía: el negocio no le había dado más que para vivir en los altos de su tienda), desayunar té y pastitas en una terraza construida alrededor de alguna carcasa prestigiosa.
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