Gabi Martínez

Animales invisibles

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diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
«Dicen que la naturaleza se oculta con indiferencia y que la visión es un regalo deliberado», había escrito Annie Dillard en un libro inolvidable. Cabía suponer que éramos demasiado ruidosos para hacernos acreedores de ese regalo
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Entramos en el Toyota hablando sobre cómo algunos animales proyectaban la imagen de sus territorios, por ejemplo el toro, en torno al cual España había desplegado un marketing que alcanzaba desde vallas de publicidad o etiquetas de aceite a llaveros, convirtiéndose en una marca nacional. Pensar en el dodo remitía de forma automática a Isla Mauricio, y al revés. Igual que el oso panda equivalía a China o el kiwi a Nueva Zelanda, el quetzal era Guatemala, la vicuña Perú, el canguro Australia, el tilacino Tasmania o, entre las leyendas, el monstruo del lago Ness situaba de inmediato en Escocia. El yeti, en el Tíbet. El ave Roc en Socotra… La lista podía ser tan extensa como el mundo si los nativos de cada país se preocuparan por presentar a sus animales, visibles o no, con un aura lo bastante atractiva. Y resultaba que Venezuela tenía un estupendo candidato a formar parte del grupo, la danta, creyendo incluso que la veneraba, aunque si indagabas un poquito te dabas cuenta de que el tapir que a duras penas resistía por los montes no solo había sido prácticamente eliminado como representación física, no solo se le privaba de ser querido, por ejemplo, por los niños en forma de muñeco o dibujo, sino que ahora corría peligro de ser aniquilado
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
si existe una María Lionza, ella es verde
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Algodonillo, capacho, croto, malanga trepadora, cariaquito, blanca de noche, té hawaiano, flor del paraíso… Óscar fue señalando una flora de nomenclatura tan dulce que ayudaba a hermosear la mirada
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Pietri se dirigía con frecuencia al único otro hombre maduro de la mesa, Tomás Linares, amigo de la infancia que dirigía desde La Guáquira un proyecto para educar a niños de los pueblos desfavorecidos. La iniciativa había arrancado cuatro años antes para ayudar a los chavales del pueblo más cercano a la reserva, La Marroquina, y se llamaba AmbLeMa, porque se les inculcaba ambientalismo, lectura y matemáticas.
—Teniendo eso ya se pueden mover por el mundo —dijo Tomás con el cuchillo y el tenedor empuñados—. Si no, la mayoría estarían condenados a ser delincuentes, drogadictos o macheteros.
AmbLeMa funcionaba tan bien que se había extendido a tres estados del país, formando una red de escuelas patrocinadas por cualquiera que deseara aportar tres mil euros anuales. Tres mil euros era lo que costaba una escuela
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
El tigre había sido víctima de su fiereza, por muy inteligente que fuera. Su progresiva desaparición hacía pensar que temperamentos como el suyo empezaban a no tener cabida en el mundo. Los humanos ya no admitimos una valentía tan limpia
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
El pino coreano es una institución nacional. Además de su madera, excelente para la construcción, produce unos piñones de apariencia tan discreta como cualquier otro piñón, más burdos y menos dulces que los de Europa o América del Norte quizás, pero fundamentales durante siglos para la sostenibilidad de la vida en aquellos bosques. John Vaillant los había definido como «el eje en torno al cual gira la rueda de la vida» en el vecino Primorje porque «quien no se come los piñones mismos se come a las criaturas que se los comen. Es maravilloso y aterrador al mismo tiempo pensar que, si desapareciera algo tan pequeño y tan humilde, todo un ecosistema —desde los tigres hasta los ratones— podría venirse abajo»
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
El tigre nos gusta a los coreanos —continuó Hang Lee—, pero solo es un símbolo. Rechazamos al tigre real. Al principio, yo no me daba cuenta de esa diferencia porque el tigre estaba por todas partes. Pero no es más que un símbolo. No tenemos grabaciones, filmaciones ni documentos de líderes o personalidades que antiguamente defendieran al animal. Se defendía a la bandera que representaba. Se hablaba de su espíritu, no del cuerpo. Hay artistas que solo dibujan tigres, y cuando te acercas a ellos con la intención de crear una red que sirva para velar por el animal de carne y hueso, no les interesa. Nuestro objetivo es que los niños empiecen preocupándose por el animal que respira y después, cuando se hayan acercado a su espíritu, ya se verá
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Panthera tigris altaica
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
El área estaba rodeado de alambre
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Resultaba difícil calcular cuántos tigres quedaban en la península a principios del siglo XX, pero sin duda eran menos que en el XIX. Y los motivos principales de su disminución habían sido la arrogancia y el miedo. Arrogancia de un invasor dispuesto a sepultar la moral de sus nuevos súbditos. Y el miedo de una población coreana que contribuyó a la matanza
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Viagra deriva de vyaaghra, que en sánscrito significa «tigre». Y ese nombre recibe un famoso fármaco potenciador de la sexualidad en varones
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
«Los coreanos han valorado al tigre más cómo símbolo que como ser vivo», escribieron Seeley y Skabelund, recordando las matanzas de tigres a cargo de los campesinos que veían amenazados su ganado y su tranquilidad; y subrayando que los propios coreanos habían potenciado la caza del tigre durante el período Joseon (1392-1910) por prevención, comercio o deporte
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Corea del Sur era el país donde porcentualmente se suicidaba más gente en el mundo después de la pequeña Guyana
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
«El arqueólogo actual se parece más a Sherlock Holmes que a Indiana Jones», dijo Jordi Serrallonga después de escuchar el relato de mi incursión en Nueva Zelanda, que también le animó a comentar el proceso deductivo seguido por Richard Owen para reconstruir al moa
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
«Aquí no puedes vivir por casualidad —había escrito la poeta Lauris Edmond—. Tienes que hacer y ser, no solo mirar o describir. Esta es la ciudad de la acción. El cuartel general del verbo del mundo»
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
La pasión de los kiwis por el rugby quizá guarde alguna relación con su simpatía por la sorpresa y el imprevisto. Este deporte confirma que en Nueva Zelanda se vive más en ascuas que en otros lugares, tan expuestos como están al poder de la tierra y el clima. La provisionalidad de tantas casas, con tejados de chapa y, a menudo, un suelo sostenido por troncos, denota que están preparados para cualquier cambio. Así es más fácil entender que prefieran un balón ovalado a la previsibilidad de lo esférico: su bote es más «real» porque la realidad no se vive en línea recta
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
Huir o defenderse parece algo innato entre los que hemos crecido en lugares diseñados para desconfiar. De hecho, cuesta creer que una vez existieron, de verdad existieron, paraísos muy exentos de agresiones. Y por eso, pasma saber que la bióloga Corina Hölzer ha impulsado seminarios para enseñar a las aves a tener miedo, estimulando el impulso de huida que algunos de estos animales habían perdido al evolucionar en un enclave extrañamente ideal
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
También están los possums, las ratas, los cerdos…, vaya legado nos dejaron los europeos. Todo porque querían seguir siendo ingleses
diaguilarsantanacompartió una citahace 3 meses
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