El de Quintana es un «pensamiento indisciplinario», situado, localizado, que asume el reto de pensar los problemas concretos del presente. Y que los aborda con gran sutilidad, con cuidado, atendiendo a sus recovecos, singularidades y pequeñas diferencias. Es un pensamiento minucioso, cuidadoso, que avanza y va abordando las cuestiones, circundándolas, y va mostrando maneras distintas de concebirlos, de comprenderlos, de asirlos y de afrontarlos. En esa tarea Quintana desestabiliza lecturas hegemónicas; crea, efectivamente, como decía el epígrafe citado de Darío Botero Uribe, «posibilidades nuevas de entender, de valorar o de saber». Y este abordaje diferente es fundamental para la acción, para la praxis, para intentar experimentaciones creativas y distintas a las ya realizadas; es crucial, pues, para la emancipación.