Citas de “Lo estás deseando” de Kristen Roupenian

Cielo
Cielocompartió una citahace 2 meses
Nos dijimos que escuchar las quejas de nuestro amigo sobre los pormenores de su ruptura era como escuchar los lamentos de un alcohólico sobre la resaca: sí, el sufrimiento era palpable, pero qué difícil es empatizar con alguien que desconoce hasta tal punto las causas de sus propios problemas. Nos preguntábamos el uno al otro cuánto tiempo iba a seguir saliendo nuestro amigo con gente horrible para luego hacerse el sorprendido cuando lo trataran de forma horrible.
b9850011790
b9850011790compartió una citahace 23 días
Ser testigo de la intensidad con la que Laura se castiga puede tener un impacto visceral; es como verla pillarse tozudamente los dedos con una puerta
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
nventaba nuevas necesidades solo para satisfacerlas.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
Un hechizo y luego otro y otro. Cada noche, las lágrimas se volvían más y más difíciles de exprimir. Le chillaba, le rogaba y le suplicaba, yo misma lloraba. Incluso llegué a decir, en un momento de debilidad: ¿No te das cuenta de que estoy haciendo todo esto por nosotros? Pero también me volví creativa. Y no solo con el cuchillo. Él lloraba de dolor, de miedo, de soledad, de agotamiento y de confusión. Y lloraba por mí.

metáfora de las relaciones abusivas

Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
Oye. Sé que esto debe de parecerte extraño, pero te juro que para mí lo es todavía más. Haré todo lo que me pidas y no te haré daño, te lo prometo, pero, por favor, al menos inténtalo: si pudieras emborronar un poco este círculo, o enjuagarlo del todo, tal vez podría salir y podríamos subir y hablar de todo esto.

Hay una especie de repugnancia

Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
Si no era magia negra, como mínimo era magia resbaladiza. Porque si él hubiera dicho: «Soy oncólogo pediatra y además escribo poesía», pues muy bien, deseo del corazón, tal vez. ¿Pero de qué me servía un apuesto amnésico?

Lo inusitado del deseo

Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
Así era como respondía a la belleza, tanto a la de las mujeres como a la de los hombres: en un primer momento me sentía atraída, pero luego retrocedía
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
Si os lo describo en términos de pelo, color de los ojos y forma de la cara, el efecto sería del todo erróneo, porque era la viva encarnación de mis deseos más profundos, no de los vuestros. Debéis imaginar a vuestro propio hombre desnudo.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
Lo sabía, pensé. Sabía que el mundo era más interesante de lo que pretendía ser
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citahace 24 días
el sótano apestaba a pelo quemado.

por qué?

Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Kath recuerda al chico de la piscina. Kath llega a la conclusión de que el chico de la piscina es un chico que te besaría los pies y estaría agradecido por ello, un chico que sufre, un chico que sufriría por ti.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Pretendía ser buena persona, y luego no pude parar.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Ve lo petulantes que se sienten al conformarse con el «buen tío», lo que quiere decir: un tío para el que secretamente piensan que son demasiado buenas. Ve que piensan que están a salvo.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Cuanto más mayor se hace, más se revalorizan sus acciones. Cada vez son más las mujeres que quieren dejar atrás la interminable persecución de los Marcos; anhelan caer en los brazos de sus Teds.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Ella sabe exactamente quién es él.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Anna quiere a Ted, pero no lo desea de un modo que la haga sufrir; no lo desea desesperadamente, a su pesar. Y resulta que así es como Ted siempre ha deseado que lo deseen: como él siempre ha deseado a las mujeres. Como Anna deseaba a Marco y él deseaba a Anna y Rachel (o eso parece, visto en retrospectiva) lo deseaba a é
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Marco haciendo daño a Anna, Anna haciendo daño a Ted, Ted haciendo daño a Rachel, las interminables rondas de dolor y celos.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Ted besa a Rachel con lengua y le aprieta el culo. Al hacerlo, descubre que es posible disfrutar con algo y que al mismo tiempo no te importe lo más mínimo. Le parece una sensación –sentir placer y simultáneamente sentirse desconectado del placer– bastante placentera.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Entonces, justo cuando se estaba reconociendo esto a sí mismo, Rachel –su novia, su espejo– empezó a bailar. No llevaba puesta más que la ropa interior y agitaba sus tetas diminutas ejecutando un baile espantoso para burlarse de Ted. Un baile que en un instante fusionó todo lo que odiaba de ella con todo lo que odiaba de sí mismo.
Alexis González
Alexis Gonzálezcompartió una citael mes pasado
Ted, que al empezar la conversación había estado erecto, pero sin prisa, en aquel momento sintió ganas de vomitar. Había algo profundamente feo, casi violatorio, en que Anna le hablara de Rachel; era como si sus padres lo sorprendieran en pleno acto sexual.
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