Oscar Wilde

El príncipe feliz y otros cuentos

    Ivan Reyes L.compartió una citahace 3 meses
    me estás contando maravillas, pero lo más maravilloso es el sufrimiento de hombres y mujeres. No hay misterio tan grande como la miseria.
    Fernando A.compartió una citael año pasado
    ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y poseo todos los secretos de la filosofía, pero mi vida se ha vuelto desgraciada por carecer de una rosa roja.
    Fernando A.compartió una citael año pasado
    Tráeme las dos cosas más hermosas de la ciudad —dijo Dios a uno de sus ángeles. Y el ángel le llevó el corazón de plomo y el pájaro muerto.

    —Has escogido correctamente —dijo Dios—, pues este pajarito cantará para siempre en mi jardín del Paraíso, y el Príncipe Feliz me alabará eternamente en mi ciudad de oro.
    Ivan Millancompartió una citahace 2 años
    ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y poseo todos los secretos de la filosofía, pero mi vida se ha vuelto desgraciada por carecer de una rosa roja
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    La crearé con música a la luz de la luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que te pido a cambio es que seas un verdadero amante, porque el amor es más sabio que la filosofía, por muy sabia que ésta sea, y más poderoso que el poder, por muy poderoso que éste sea. Tiene las alas y el cuerpo del color de las llamas, sus labios son dulces como la miel, y su aliento es como el incienso.
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    Sin duda, el amor es algo maravilloso
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    Besó al Príncipe Feliz en los labios y cayó muerta a sus pies.
    En ese momento sonó un extraño crujido dentro de la estatua, como si algo se hubiera roto. Su corazón de plomo se había partido en dos. Realmente era una terrible y dura helada.
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    La pobre golondrinita tenía cada vez más frío, pero no iba a abandonar al Príncipe, porque lo quería muchísimo
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    —Querida golondrina —dijo el Príncipe—, me estás contando maravillas, pero lo más maravilloso es el sufrimiento de hombres y mujeres. No hay misterio tan grande como la miseria
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    Querido Príncipe, debo dejarte, pero nunca te olvidaré, y la próxima primavera te traeré dos hermosas joyas que sustituyan a las que has regalado. El rubí será más rojo que una rosa roja, y el zafiro será tan azul como el vasto mar.
    —En la plaza de abajo —dijo el Príncipe
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    «¡Cómo! ¿No es de oro macizo?», se preguntó la golondrina. Era demasiado educada para hacer ningún comentario personal en voz alta.
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    —Cuando estaba vivo y tenía un corazón humano —respondió la estatua— no sabía lo que eran las lágrimas, ya que vivía en el palacio de Sans-Souci,[2] donde no se permite entrar a la tristeza. Durante el día jugaba con mis compañeros en el jardín, y por la tarde animaba el baile en el Gran Salón. El jardín estaba rodeado de un muro alto y majestuoso, pero nunca me preocupé de preguntar qué había al otro lado, pues todo a mi alrededor era muy hermoso. Mis cortesanos me llamaban el Príncipe Feliz, y bien que lo era si el placer fuera la felicidad. Así viví y así morí. Y ahora que estoy muerto, me han colocado aquí arriba, tan alto que puedo ver toda la fealdad y la desdicha de mi ciudad; y, aunque ahora mi corazón es de plomo, no puedo hacer otra cosa que llorar.
    Ori Hernándezcompartió una citahace 2 años
    Y escribió una larga carta al periódico local sobre este asunto. Todo el mundo habló de esa carta, tal vez porque contenía muchas palabras que no se entendían.
    Verocompartió una citahace 3 años
    No puedes imaginar lo extraña que es esa gente. Cuando están alegres, van a los vendedores de pájaros y le compran un pájaro enjaulado y lo dejan libre para que su alegría sea mayor; y cuando están tristes, se azotan con espinas para que su tristeza no se reduzca
    Verocompartió una citahace 3 años
    No hay más dios que este espejo que ves, pues es el Espejo de la Sabiduría. Refleja todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra, salvo el rostro de quien lo mira. No lo refleja para que quien lo mire pueda ser sabio. Hay muchos otros espejos, pero son espejos de la Opinión. Éste es el único Espejo de la Sabiduría. Y quienes poseen este espejo lo saben todo, y no hay nada oculto para ellos. Y quienes no lo poseen, no tienen sabiduría. Por tanto, éste es el dios, y lo adoramos.
    Verocompartió una citahace 3 años
    No me has hecho mal alguno, pero no te necesito —respondió—. El mundo es amplio, y también existen Cielo e Infierno, y esa casa en penumbra que hay en medio. Ve a donde quieras, pero no me molestes, porque mi amada me está llamando.
    Verocompartió una citahace 3 años
    Lo que los hombres llaman la sombra del cuerpo no es la sombra del cuerpo, sino que es el cuerpo del alma. Ponte en la orilla, de espaldas a la luna, y corta tu sombra, que es el cuerpo de tu alma, alrededor de tus pies; pídele que te abandone, y lo hará.
    Verocompartió una citahace 3 años
    A sus pies, el mar se tendía como si fuese una armadura brillante de metal pulido, y las sombras de los botes pesqueros se movían en la pequeña bahía
    Verocompartió una citahace 3 años
    Con una rueda puedo traer la luna del cielo, y en un cristal te puedo mostrar la muerte. ¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas? Cuéntame tu deseo y te lo daré, y tú me pagarás el precio, guapito, tú me pagarás el precio.
    Verocompartió una citahace 3 años
    Os venderé mi alma —respondió—. Os ruego que me la compréis, porque estoy muy cansado de ella. ¿De qué me sirve mi alma? No puedo verla ni tocarla, y ni siquiera la conozco.
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