Maggie Stiefvater

El tercer durmiente

Blue Sargent ha encontrado muchas cosas. Por primera vez en su vida, tiene amigos en los que puede confiar, un grupo del que siente que forma parte. Los chicos del cuervo la han aceptado sin reservas; los problemas de ellos se han convertido
en los problemas de Blue, y al contrario. Pero hay algo malo en encontrar cosas: el daño que hace perderlas, y lo fácil que es que se desvanezcan. Así que Blue y los chicos siguen buscando.

Mientras la idea de Glendower se cierne sobre ellos, cada vez más posible y cercana, los chicos del cuervo se enfrentan a la existencia de tres durmientes.

A uno deben despertarlo. A otro deben no despertarlo. El tercero no importa.

Entre viejas amistades que se deforman hasta convertirse en otras cosas y nuevas amistades de final profetizado; entre madres desaparecidas, cuevas malditas, doncellas delirantes, héroes asesinos y villanos de opereta, Blue continúa su búsqueda.

Lo que no sabe es qué busca, exactamente.

Pero eso no importa: aunque ella se equivoque, hay algo que la espera al final. Algo inevitable. Algo que podría destrozarla… o hacerla feliz.
379 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2015
Año de publicación
2015
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Opiniones

    Tabicompartió su opiniónhace 3 años

    Me gustó, pero no te envolvía tanto en la trama como el primer libro de la saga

    ZICARUScompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🚀Adictivo

    nataliaescobar44compartió su opiniónhace 3 años
    👍Me gustó

Citas

    Antoniacompartió una citahace 9 meses
    Tú y yo estamos mejor cuando nadie nos acompaña —añadió Persephone—. A veces se hace duro para los demás, porque no lo comprenden
    Antoniacompartió una citahace 9 meses
    Su mano herida dejó marcas de sangre en las piedras, lo que, por alguna razón, le satisfizo.

    «He estado aquí. Existo. Sangro, luego estoy vivo».

    Desde su despertar, no había dejado de dar las gracias para sus adentros por tener un cuerpo. «Hola, manos agrietadas de Adam Parrish; no sabéis cuánto me alegro de que seáis mías»
    Antoniacompartió una citahace 9 meses
    Él no había nacido asustado, pero había aprendido a estarlo.

    Aunque quizá fuera bueno que el mundo olvidara todas las enseñanzas, los recuerdos buenos o malos, los triunfos y los fracasos, todo borrado al morir cada generación. Quizá esa amnesia cultural fuera lo que les permitía vivir; quizá, si se acordaran de todo, se hiciera imposible la esperanza.

    «Busca fuera de ti», le recordó la voz de Persephone

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