Hubert Selby Jr.

Última salida para Brooklyn

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    b5737144684compartió una citael año pasado
    Esperó, sola, en El Griego. Entró un sorchi y pidió café y una hamburguesa. Preguntó a Tralala si quería algo. ¿Por qué no? El soldado sonrió. Sacó un billete de un fajo y lo dejó en la barra. Tralala sacó el pecho. Él se puso a hablar de sus galones. Y medallas. Una Estrella de Bronce. Y un Corazón Púrpura con dos ramos de olivo. Venía de pasar dos años en Europa. Volvía a casa. Hablaba y ella sonreía esperando que no todos los billetes fueran de a dólar. Necesitaba llevárselo de allí antes de que llegase alguien. Cogieron un taxi y fueron a un hotel del centro. El tipo compró una botella de whisky y se sentaron y bebieron y charlaron. Ella no paraba de llenarle el vaso. Él no paraba de hablar. De la guerra. De cómo le habían herido. De su pueblo. De lo que iba a hacer. De los meses pasados en el hospital y de todas las operaciones. Ella seguía sirviéndole whisky y él como si nada. El hijoputa. Va y dice que sólo quería pasar un rato con ella. Charlar y tomar unas copas. Tralala esperaba. Se cagó en su putísima madre. ¿A quién coño le importa que te hayan jodido la pierna? Ya llevaban allí más de una hora. Si se la follaba a lo mejor podía quitarle el dinero del bolsillo. Pero no callaba. A la mierda con él. Le pegó con la botella en la cabeza. Le limpió los bolsillos y se largó. Sacó el dinero de la cartera y se deshizo de ésta. Contó la pasta en el metro. Cincuenta pavos. No estaba mal. Antes nunca había conseguido tanto de una sola vez. Pero merecía haber conseguido más. ¡Tener que escuchar todas aquellas paridas! Sí. Valiente hijoputa. Debería haberle dado otro botellazo. Sólo cincuenta miserables dólares por aguantarle todo aquel tiempo. Apartó diez y se guardó el resto y volvió a El Griego. Tony y Al se encontraban allí y le preguntaron dónde había estado. Alex dice que te fuiste con un sorchi borracho hace un par de horas. Sí. Nada que hacer. Creí que estaba forrado. ¿Has pillado algo? Sí. ¿Cuánto? Diez pavos. No paraba de hablar de la pasta que tenía y sólo eran diez miserables pavos. ¿De verdad? Enséñamelos. Ella les mostró el dinero. ¿Estás segura de que eso era todo? ¿Quieres registrarme? ¿Crees que tengo más escondido en el culo o qué? Ya veremos después. Sí. ¿Y vosotros? ¿Pillasteis algo? Poco. Pero no tienes que preocuparte. Has pillado bastante. Ella no dijo nada y se encogió de hombros. Sonrió y les invitó a café. ¿Y ahora? Valiente pandilla de golfos. Tranquilo, Alex, ¿entendido?… Y allí seguían sentados a la barra cuando entró el sor
    b5737144684compartió una citael año pasado
    Tralala tenía quince años la primera vez que lo hizo con alguien. No hubo auténtica pasión. Sólo diversión. Paraba en El Griego como los otros chicos del barrio. Nada que hacer. Sentarse y charlar. Oír el jukebox. Tomar café. Gorronear pitillos. Todo una mierda. Dijo que sí.
    b5737144684compartió una citael año pasado
    Bueno, en cualquier caso Tommy entra en El Griego una noche y nos dice que va a ser padre y Tommy le dejó a Spook que diera una vuelta en su moto
    b5737144684compartió una citael año pasado
    y Spook flipaba del todo y gritaba y aullaba y volvían a El Griego y decía ¡coño!, tengo que conseguir una moto. Tío, tú no sabes lo que es morirse de ganas de tener una moto, y al día siguiente volvía al centro
    b5737144684compartió una citael año pasado
    Spook preguntaba si no tenía alguna de segunda mano y el tipo decía que no con la cabeza y volvía a sus cosas y Spook miraba los faros, los asientos, los tubos de escape, los parabrisas y las botas, y medio se volvía idiota y entraba en El Griego y se ponía a hablarnos de la Harley-Davidson cojonuda que había visto…, el último modelo, y hablaba de cada puñetero cromado y de cada tornillo y de cada tuerca de la hijaputa y todos reían y entonces siempre entraba alguien que le quitaba el casco y se lo pasaba a otro y Spook se volvía loco tratando de recuperarlo y alguien se lo ponía en la cabeza y todos nos reíamos y él nos decía que no sabíamos lo que era morirse por una moto. Cincuenta veces al día lo mismo. No sabéis lo que es morirse de ganas de tener una moto. Entonces uno le decía que le daría una vuelta si le invitaba a café. Conque Spook sacaba cincuenta centavos (era jodido de verdad conseguir que pagara algo. Supongo que hasta guardaba las vueltas en una hucha de barro para pagarse la moto) y se ajustaba el casco y se iban y él gritaba JeróOOOnimOOOO y cogían la autopista de circunvalación y hacían eses entre los coches y Spook flipaba del todo
    b5737144684compartió una citael año pasado
    Seis meses antes de tener una ya llevaba casco. Pero, claro, todos los chicos con moto lo llevan. Nada de botas y chalecos con águilas ni mierdas de esas, pero necesitas un casco para que no se te vengan los pelos a la cara. Total, que Spook tenía ese casco y no tenía moto. Se pasaba toda la noche en El Griego y no se lo quitaba por nada del mundo. Tío, como intentaras quitárselo se ponía hecho una fiera.
    Claudette Sánchezcompartió una citahace 2 años
    Un dólar al día
    Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra, y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad.
    Eclesiastés, 3, 19.
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