Akiyuki Nosaka

La tumba de las luciérnagas

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La tumba de las luciérnagas (octubre de 1967), levantó gran expectación al publicarse, y en 1968 ganó el premio Naoki. Con un talento fuera de lo común, complejo y desasosegado, Nosaka esconde en su estilo una mirada que no rehúye los aspectos más sórdidos y crudos de la existencia. La tumba de las luciérnagas es la historia de la muerte por innanición de Seita, un niño, en 1945. Seita ha visto morir de hambre a su hermana menor, a la que cuidaba tras la muerte de su madre en un bombardeo. Durísimo, despiadado, Nosaka nos deja la huella de la fibra auténtica y sin concesiones.
Este libro no está disponible por el momento.
53 páginas impresas

Opiniones

Emanuel Valeriocompartió su opiniónhace 3 años
👍Me gustó
💧Prepárate para llorar

Profundamente cruda, iniciar por el final a veces es solo una idea de redacción, pero el autor lo utiliza para que tengas noción de como será el libro, que no hagas ilusiones sobre los finales felices a los que tanto se han acostumbrado y te relata una historia conmovedora y antibelica intentando describir lo que vivió en carne propia con todo el dolor de por medio, profundamente triste por aquellos que se fueron, aquellos cuyos nombres fueron olvidados

Anabel Garciacompartió su opiniónhace 2 años
👍Me gustó
🔮Profundo
💧Prepárate para llorar

Bastante interesante, muestra la cruda realidad de los tiempos de guerra.

Santiago Romerocompartió su opiniónhace 2 años
🎯Justo en el blanco
💧Prepárate para llorar

Desgarradoramente triste, fuerte, cruda. Un relato antibélico bastante imprescindible.

Citas

Samantha Alonsocompartió una citael año pasado
las luciérnagas la acompañarían..., subiendo, bajando, desviándose de repente hacia los lados, dentro de poco, también ellas desaparecerán, pero tú, Setsuko, irás al cielo
Ana Palindrómicacompartió una citahace 2 años
hedor extraño—¡mejor si no se hubieran dado cuenta!—, bajaban la mirada y esquivaban de un salto, atolondrados, a Seita, que ya ni siquiera se sentía con fuerzas para arrastrarse hasta las letrinas que estaban frente a él.
Ede Romerocompartió una citahace 2 años
Seita, a su vez, calculó que el sesenta por ciento de trescientos cincuenta era doscientos diez, algo que no tenía relación alguna con la muerte de su madre.

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