Cristóbal Colón

Diario de a bordo

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El Diario de a bordo de Cristóbal Colón —transcrito por Bartolomé de las Casas— nos descubre a un personaje fascinante y contradictorio, que pasa del entusiasmo a la desconfianza o a las especulaciones geográficas más aventuradas (la confusión, por ejemplo, de Cuba por Cipango, el nombre que los europeos daban a Japón durante el Medioevo).
Sin embargo, aunque en su persona se mezclen la maravilla ante el mundo desconocido, el piadoso deseo de evangelizar a los «salvajes» y una manifiesta avidez de riquezas, Colón fue un explorador y un navegante increíblemente visionario.
Ninguna aventura en la historia ha sido más crucial que la llegada de la carabela Santa María a las Américas en 1492. Este acontecimiento supuso un extraordinario ensanchamiento del mundo. Para algunos incluso el comienzo de lo que hoy llamamos globalización y el encuentro de dos mundos que se ignoraban.
Pero, ¿cómo se le ocurrió a Cristóbal Colón el insensato proyecto de llegar a Oriente por Occidente? Y, sobre todo, ¿cómo consiguió convencer a los Reyes Católicos para que financiaran la aventura? ¿A pesar de la incredulidad y de las reservas de los políticos y los científicos de la época? El Diario de a bordo de Colón nos relata las vivencias de su hazaña.
Este libro no está disponible por el momento.
181 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2010
Año de publicación
2010
Editorial
Linkgua

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Citas

  • Pablocompartió una citael año pasado
    Saltó o desencajóse el gobernarlo a la carabela Pinta, donde iba Martín Alonso Pinzón, a lo que se creyó y sospechó por industria de un Gomes Rascón y Cristóbal Quintero, cuya era la carabela, porque le pesaba ir aquel viaje; y dice el Almirante que antes que partiese habían hallado en ciertos deveses y grisquetas, como dicen, a los dichos. Vídose allí el Almirante en gran turbación por no poder ayudar a la dicha carabela sin su peligro, y dice que alguna pena perdía con saber que Martín Alonso Pinzón era persona esforzada y de buen ingenio. En fin, anduvieron entre día y noche 29 leguas.
  • Pablocompartió una citael año pasado
    Saltó o desencajóse el gobernarlo a la carabela Pinta, donde iba Martín Alonso Pinzón, a lo que se creyó y sospechó por industria de un Gomes Rascón y Cristóbal Quintero, cuya era la carabela, porque le pesaba ir aquel viaje; y dice el Almirante que antes que partiese habían hallad
  • Itzel Casaña Florescompartió una citahace 2 años
    Aparecieron pardelas, hierba mucha, alguna muy vieja y otra muy fresca, y traía como fruta; y no vieron aves algunas.
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