Citas de “La metamorfosis” de Franz Kafka

María Juana
María Juanacompartió una citahace 2 años
Pero al mismo tiempo no olvidaba recordar de vez en cuando que reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones desesperadas
asanisimasalait
asanisimasalaitcompartió una citahace 5 años
La puerta fue cerrada con el bastón y a continuación se hizo, por fin, el silencio.
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 12 días
tenía que ocurrir realmente un milagro para que la cabeza no resultase herida, y precisamente ahora no podía de ningún modo perder la cabeza,
Anna Elizabeth
Anna Elizabethcompartió una citahace 4 meses
«¿Qué me ha ocurrido?», pensó.
Paúl Peláez
Paúl Peláezcompartió una citahace 2 años
de vez en cuando que reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones desesperadas.
Omar Cortez
Omar Cortezcompartió una citahace 10 meses
Vivió todavía el comienzo del amanecer detrás de los cristales. A continuación, contra su voluntad, su cabeza se desplomó sobre el suelo y sus orificios nasales exhalaron el último suspiro.
Mauricio Campos
Mauricio Camposcompartió una citahace 10 meses
reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones desesperadas
Narcisa Caprichos
Narcisa Caprichoscompartió una citael año pasado
Pero al mismo tiempo no olvidaba recordar de vez en cuando que reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones desesperadas.
Jerónimo Rangel
Jerónimo Rangelcompartió una citahace 3 años
-Bueno -dijo el señor Samsa-, ahora podemos dar gracias a Dios
July KG
July KG compartió una citahace 3 años
En un momento dado puede uno ser incapaz de trabajar, pero después llega el momento preciso de acordarse de los servicios prestados y de pensar que después, una vez superado el obstáculo, uno trabajará, con toda seguridad, con más celo y concentración
Jerónimo Rangel
Jerónimo Rangelcompartió una citahace 3 años
quizá la hermana quería ahorrarles una pequeña pena porque, de hecho, ya sufrían bastante.
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
Estaba decidido a acercarse hasta la hermana, tirarle de la falda y darle así a entender que ella podía entrar con su violín en su habitación porque nadie podía recompensar su música como él quería hacerlo.
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
. ¿Es que era ya una bestia a la que le emocionaba la música?
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
y cuando Gregorio se encontraba de nuevo en la oscuridad, fuera las mujeres confundían sus lágrimas o simplemente miraban fijamente a la mesa sin llorar.
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
Quién en esta familia, agotada por el trabajo y rendida de cansancio, iba a tener más tiempo del necesario para ocuparse de Gregorio?
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
le suplicaba, cruzando las manos por detrás de su nuca, que perdonase la vida de Gregorio.
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
¿El mismo hombre que, la tarde en que volvía, le recibía en bata sentado en su sillón, y que no estaba en condiciones de levantarse, sino que, como señal de alegría, sólo levantaba los brazos hacia él?
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
Sólo dos veces había sido necesario que su atenta hermana viese que la silla estaba bajo la ventana para que, a partir de entonces, después de haber recogido la habitación, la colocase siempre bajo aquélla
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
Era este todavía el padre? ¿El mismo hombre que yacía sepultado en la cama, cuando, en otros tiempos, Gregorio salía en viaje de negocios?
i t z e l
i t z e lcompartió una citahace 4 días
el cielo gris y la gris tierra se unían sin poder distinguirse uno de otra.
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