El fallo dice que Katharina va a tener que soportar una última amenaza de tortura, por algún motivo que dan en su ensalada lógica, pero el torturador tiene absolutamente prohibido poner nada en efecto. Quieren asustarla. Contrataron a algún bufón con un cuchillo para que se encargue. Pero yo ya le advertí; ella sabe que el hombre no puede hacer nada. Ganamos, ¿se da cuenta?
Una vez liberada, Katharina fue directamente de la cárcel a Heumaden, a vivir con Greta. No pudo volver a su adorado y brutal Leonberg. Einhorn y los Reinbold habían anunciado que la iban a matar en la calle.