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Citas de “Sátiro o el poder de las palabras” de Vicente Huidobro

Gumer J Ferreira
Gumer J Ferreiracompartió una citahace 2 años
Esto lo decía muy a menudo y era una de las frases más sinceras que jamás salió de su boca.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Bernardo se levanta, se estira. Por primera vez después de su convalecencia, después de su fiebre y sus delirios, siente hambre y hasta ganas de salir a la calle. Había pensado pedir por teléfono su comida al restorán.No, es mejor salir. Irá al restorán y volverá temprano. Le servirá de paseo, un paseo corto, un tomaoxígeno, un espantafantasmas. Un poco de aire, por hoy basta. Mañana será otro día… y ya viene el invierno.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
En esos estados de ánimo, cuando se siente vecino a la desesperación, a veces se le ocurre que lo único positivo que le queda es el tormento. Entonces se afirma en su melancolía, pero la mayor parte de las veces la melancolía le disocia el espíritu. No le queda otra cosa que esconderse en sus venas, diluirse en sus tinieblas enfermas.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Para un hombre el pasado es una mujer o un accidente o un negocio o un día de sol o una muerte, así como el pasado del mundo son las pirámides. Para Bernardo el pasado era un coleccionista. Un coleccionista de cuadros, un coleccionista de libros, de mujeres, de emociones, de sensaciones, de ideas. Un refinado coleccionista atravesando el mundo con ojos coleccionadores. Eso había sido, eso era y estaba contento de serlo. Eso era hasta que un día todo se le puso sombrío, trágico, y él, terriblemente susceptible. ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¡Ah, sí, a causa de sus enemigos, a causa de la maldad de las gentes! Le habían insultado, insultado sin razón alguna. A él, que lo único que quería era vivir solo, amar al mundo, sentir la vida maravillosa del universo, desde su rincón solitario. Algo así como un astrónomo, un sabio lírico detrás de su telescopio y de su microscopio, arrodillado de admiración en la soledad, trémulo, cantando en voz baja.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
«No me molesten. Me estoy muriendo en una estrella lejana, tendido sobre olas de música. Qué cosa tan agradable y tan plácida».
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Habría sido curioso seguirle los pasos. Andaba como un sonámbulo. Pasaba horas recorriendo las calles, sin saber por dónde iba. Salía de su casa, se alejaba rápidamente por la calle, de pronto se preguntaba:
«¿Adónde voy? ¿Por qué he salido de casa?».
Entonces, una sorda angustia le anudaba la garganta. Y así pasaba toda la noche trotando calles, sintiendo horror a la idea de volver a su casa y de acostarse.
«La noche es eterna –se decía–. ¿Por qué las noches son tan largas?... En realidad, yo debiera suicidarme».
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Semanas y semanas, meses y meses en la tortura, en la desesperación. Las manos atormentadas martirizándose inconscientes, los ojos de suplicio, en cuyo fondo empieza a aparecer un vago color infierno. Bernardo advierte que su sentido en el mundo se deshace o se transforma; aque­llo que él debía ser, su verdadero destino, empieza a des­aparecer, y, en su lugar, va creciendo un pálido fantasma. ¿Y no será ese fantasma su más auténtica realidad? Es absurdo pensar que el fantasma suscitado por un error pueda ser su verdadero yo o constituirse en su ser real. No, mil veces no. Él no puede soportar ese pensamiento, le duele como una herida. Se encuentra perdido, aislado, hun­diéndose en profundas aguas negras. Desorientado, levanta los ojos suplicantes... Perdido, perdido en medio del universo, como el profeta que sintiera de repente que Dios se ha retirado de sus labios. Realmente, sus ojos hacen pensar en el infierno.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
«Aquel que desea y no obra, engendra la peste».
Bernardo se quedó pensando, y una triste sonrisa afloró a sus labios. Maquinalmente su cerebro repitió varias veces la frase, modificándola un poco sin darse cuenta:
«El que sueña y no actúa, engendra la podredumbre. El que vive en su torre de marfil es un muerto que respira».
¿Y qué hacer, qué hacer si no se tienen fuerzas para luchar, ni deseos de luchar, ni creencias fuertes para poder luchar?
«Estoy perdido –se dijo Saguen, y sintió al mismo instante una infinita voluptuosidad al fondo de su ser. Luego se levantó como un autómata y empezó a pasearse por su habitación, exclamando en voz alta–: alejaos, alejaos de mí; me estoy convirtiendo en el vacío».
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Drexancompartió una citahace 3 años
«Frases de hombre sin rumbo, de hombre escéptico y gastado, habría rugido Almora, frases de hombre aplastado por una sociedad injusta, desequilibrada y contradictoria»
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
«Valor, valor. Debo tener valor y volver a mi vida de antes... O crearme una nueva vida mejor. Entrar en el mundo, tomar contacto con la humanidad, mojarme en el agua de mi siglo. Soy un egoísta, un solitario, y esto no es posible. No es posible este vivir, como un buzo adentro de una campana de acero impermeable y aisladora. Es preciso cambiar mi modo de vivir. Verdaderamente es ridículo. Mi vida; la vida de un misántropo absurdo que tiembla ante la realidad, incapaz de soportar la vida real. Un pelele fá­cil a la derrota y al abatimiento, y más débil cada día por no afrontar los hechos, por huir, por vivir encastillado. ¡Ah!, es preciso matar en mí esta hipersensibilidad asque­rosa. Y para ello es preciso cam biar de vida».
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Bernardo escuchaba sus propias palabras y empezaba a sentir vergüenza de lo que estaba diciendo. Se diría que se arrepentía del paso que había dado. No era que Ina no le gustara, al contrario, le agradaba mucho más de lo que pudo pensar al principio. No era eso, era un sentimiento que no podía precisar, algo así como una irritación contra su propia persona, como una rabia sorda por no bastarse a sí mismo y andar buscando apoyos y defensas como un niño desamparado.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Sin embargo, el pobre hombre despedazado no quería darse por vencido. Aún brillaban en sus ojos algunas re­soluciones en medio de su tribulación. «Estoy dejando de ser yo mismo –se decía–. Estoy siendo otro, pero este cambio no me enriquece; siento, al contrario, que me voy empobreciendo día a día. Esto no puede seguir así. Es preciso que vuelva a mi vida habitual. No debo seguir viviendo en esta absoluta soledad. Soy un ser antisocial. Bueno. Hay que dejar de serlo. Todos mis males vienen de que vivo ence­rrado, pensando, dando vuelta mil cosas en la cabeza, ru­miando ideas, frases, palabras, y sin hacer nada. Pensar y no obrar es tener el cerebro vivo y el cuerpo muerto, es, por lo tanto, vivir sobre un cadáver, envenenado por su podredumbre y envenenando a todos los que nos rodean».
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Volvió el silencio. Pasaban gentes por la calle iluminada. Bernardo las seguía con los ojos. Otra vez experimentaba esa sensación de desaliento que le llenaba el pecho. Sentía ansias de irse, de estar lejos, quería despedirse y efectivamente se puso de pie y se despidió. Laura confusa se atrevió a preguntarle quién le esperaba:
—Nadie.
—¿Entonces?
—No puedo, tengo que hacer. Me es imposible. Otro día nos veremos. Ahora tengo que hacer y ya estoy en retardo.
¿Qué tiene que hacer? ¿Tiene que volver a su martirio? Tiene que sumergirse en su martirio. ¿Por qué ir a encerrarse en su casa en donde le espera la soledad, en donde le espera la palabra sátiro con un largo cortejo de terrores, en donde le espera toda su angustia? ¿O es que está enamorándose de su tormento?
***
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
El misterio inquieta y fascina a las mujeres; de ahí la facilidad de sus conquistas amorosas y esa atracción que producía en ciertos seres; de ahí, también, la repulsión, por lo menos, el alejamiento que tantos sentían ante él.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Sobre todo no pensar en nada, se repetía. A veces estas palabras se las repetía con tal insistencia que se hubiera dicho que tenía miedo de pensar.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
—Iremos al mar. Nadaremos, mi Loreley, y nos tenderemos todo el día al sol, sin hacer nada y sin pensar en nada.
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Drexancompartió una citahace 3 años
«La naturaleza tiene necesidad de mí, de mi vida y de mi muerte. Yo debo cooperar al universo, debo contribuir a la marcha del mundo. Yo soy necesario al tiempo-espacio.
»No, no, no es verdad, estás mintiendo –le decía una voz al oído–, te estás mintiendo para consolarte. No eres necesario, nada te necesita. Lo que te pasa es que tu crisis de rebelión fue demasiado violenta y te has fatigado. Pobre niño débil, ya te echaste en brazos de la resignación».
Entonces pensó: «sólo me queda escribir lo más sincero, lo más vivo en el fondo de mi alma:
»Obscuridad completa. Tinieblas, tinieblas».
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
«Lo que nos dan los escritores no es vida. Es sólo muerte. Sus historias, sus poemas, sus personajes son muerte y nada más que muerte. Poseen el encanto nostálgico de lo podrido, un saborcillo a perdiz pasada.
»Desde el momento en que fijan algo en el papel, ese algo queda allí como una mariposa clavada en una caja de vidrio, ese algo queda crucificado sobre la página triste o contra el cielo mismo. Son asesinos, eso son los escritores, eso son los artistas; los crucificadores de la vida y de la naturaleza. Los libros están hechos de recuerdos, o sea, de muerte. La base de la poesía, de la literatura, es el recuerdo y todo lo recordado es ya muerto. Recuerdos de sensaciones, recuerdos de pensamientos, recuerdos de experien­cias, recuerdos del oído, recuerdos de la vista, recuerdos de dolores y alegrías, etc. Y eso se vende, eso se compra, eso gusta porque todos los hombres son necrófilos; aman la muerte que es su verdadera esencia, que es el pequeño nudo que llevan al fondo de su ser y que está esperando el momento propicio para desatarse. El centro, el eje de la vida es la autodestrucción, la voluptuosidad de la autodestrucción.
»Los hombres son necrófilos y comen muertos y tienen el paladar hecho al gusto de la muerte. Aunque ellos no lo saben, aunque ellos crean lo contrario, aman la muerte. Todas sus fibras, todas sus células profundas tienden hacia ella con incontenibles ansias, en un remolino de vértigo precioso, como atraídas por un recóndito imán»
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
«Todos los imbéciles, inconscientes, con sus miradas de día domingo, paseando encantados sus bellas formas de cosa inflada de orgullo... Sacos vacíos, ninguno sabe na­da, ninguno es capaz de comprender nada.
»Hay que salir de la ciudad –se dijo–; fuera de la ciudad está la vida, está la naturaleza y no se ven ojos vacíos, ojos idiotas».
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Las calles de los días de fiesta están pobladas de una gente especial, distinta a la de todos los otros días. No son transeúntes, son paseantes lentos, inútiles, mirones. Son ha­bitantes caídos de la luna. ¡Días de fiesta, cosa estúpida! Parejas de burgueses aburridos que quieren aburrir a todo el orbe. ¿Pero y de dónde salen? Algunos guardan en bajorrelieve una sonrisa obsequiosa como si todavía quisieran vender algo detrás del mostrador, una bella sonrisa de lata, fija en los labios hasta el día de la muerte, hasta después de la muerte. Y esos niños chillones. ¿De dónde sale tanto niño? Dios mío, cuántos vientres imbéciles hay en el mundo. Y esas mujeres con la mirada muerta.
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