Noches blancas, Fiódor Dostoievski
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Fiódor Dostoievski

Noches blancas

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Lilián Carrasco
Lilián Carrascocompartió una citahace 7 meses
Aunque la quisiera desde hace veinte años, no la querría tanto como en este momento
azehnet
azehnetcompartió una citael año pasado
¿Por qué no decir sin rodeos lo que tiene uno en el corazón, inmediatamente, cuando sabe uno que su palabra no se la llevará el viento? ¿Por qué parecer más adusto de lo que uno es en realidad?
Noé Vargas Ruiz
Noé Vargas Ruizcompartió una citael año pasado
Parece como si me ocurriera un milagro. ¿Dónde estoy, Dios mío? ¿No está usted contenta de no haberse enfadado conmigo, como lo hubiera hecho otra mujer? ¿De no haberme rechazado desde el primer momento? En dos minutos me ha hecho usted feliz para siempre. Sí, feliz. Quién sabe, quizá me ha reconciliado usted conmigo mismo, quizá ha resuelto mis dudas… Quizá hay también para mí minutos así… Pero ya le contaré todo mañana, ya se enterará usted de todo.
avilamario573
avilamario573compartió una citahace 3 años
Iba cantando porque cuando me siento feliz siempre tarareo algo entre dientes, como cualquier hombre feliz que carece de amigos o de buenos conocidos y que, cuando llega un momento alegre, no tiene con quien compartir su alegría
Santiago Mesa
Santiago Mesacompartió una citahace 25 días
Es que cuando somos desgraciados sentimos más agudamente la desgracia ajena. El sentimicnto no se dispersa, sino que se reconcentra
Santiago Mesa
Santiago Mesacompartió una citahace 25 días
Porque, al fin y al cabo, va uno siendo maduro y dejando atrás sus ideales de antes; éstos se quiebran, se desmoronan, y si no hay otra’vida, la única posibilidad es hacérsela con esos pedazos
Santiago Mesa
Santiago Mesacompartió una citahace 25 días
Y para qué sirve la fantasía cuando uno está triste? Acaba uno por cansarse y siente que esa inagotable fantasía se agota con el esfuerzo constante por avivarla
Soliloquios Literarios
Soliloquios Literarioscompartió una citael mes pasado
¿Para estrujar una sola de esas tiernas flores con que adornaste tus negros rizos cuando te acercaste con él al altar … ? ¡Ah, nunca, nunca! ¡Que brille tu cielo, que sea clara y serena tu sonrisa, que Dios te bendiga por el minuto de bienaventuranza y felicidad que diste a otro corazón solitario y agradecido!

¡Dios mío! ¡Sólo un momento de bienaventuranza! Pero, ¿acaso eso es poco para toda una vida humana
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
Dios mío! ¡Sólo un momento de bienaventuranza! Pero, ¿acaso eso es poco para toda una vida humana?
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
pero ya sabe usted que quien ama no recuerda largo tiempo el agravio. Y usted me ama
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
Le dije que le amaría y ya le amo, y aún le amo más de la cuenta. ¡Ay, Dios mío! ¡Si fuera posible amarles a ustedes dos a la vez! ¡Ay, si fuera usted él
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
¡yo sentía, por mi parte, tanto amor por usted, tanto amor! Y me daba tanta pena no poder ayudarla con ese amor… que se me partía el alma y… ¡y no pude callar y tuve que hablar, Nastenka, tuve que hablar!
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
Por qué no decir sin rodeos lo que tiene uno en el corazón, inmediatamente, cuando sabe uno que su palabra no se la llevará el viento
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
Qué teme? ¿Por qué me ha soltado la mano? preguntó dándomela otra vez . ¿Qué pasa? Vamos a encontrarle juntos. Quiero que él vea cuánto nos queremos.

«¡Ay, Nastenka, Nastenka pensé , cuánto has dicho con esa palabra! Un amor como éste, Nastenka, en ciertos momentos enfría el corazon y apesadumbra el alma. Tu mano está fría; la mía arde como el fuego. ¡Qué ciega estás, Nastenka! ¡Qué insoportable a veces es la persona feliz! Pero no puedo enfadarme contigo … »
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
¡Dios mío, qué buen amigo es usted! prosiguió, seria, al cabo de un minuto . ¡Que sí, que Dios me lo ha enviado a usted! Porque ¿qué sería de mí si no estuviera usted conmigo ahora? ¡Qué desinteresado es usted! ¡Qué bien me quiere! Cuando me case, seguiremos muy unidos, más que si fuéramos hermanos. Voy a quererle a usted casi tanto como a él.

En ese instante sentí una horrible tristeza y, sin embargo, algo así como un brote de risa empezó a cosquillearme el alma
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
Es que cuando somos desgraciados sentimos más agudamente la desgracia ajena. El sentimicnto no se dispersa, sino que se reconcentra.
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
¡Qué tierna se mostraba, cómo me mimaba, cómo lisonjeaba y con fortaba mi corazón! ¡Cuánta coquetería nacía de su felicidad! Y yo… lo creía todo a pies juntillas, pensaba que ella…

Pero, Dios mío, ¿cómo podía pensarlo? ¿Cómo podía ser tan ciego, cuando ya otro se había adueñado de todo, cuando ya nada era mío? ¿Cuando, al fin y al cabo, esa ternura de ella, esa solicitud, ese amor…, sí, ese amor hacia mí, no eran sino la alegría ante la próxima entrevista con el otro, el deseo de ligarme también a su felicidad?
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
no podía vivir sin libros y ya dejé de pensar en casarme con un príncipe chino
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
Así, pues, empezamos a leer a Walter Scott y en cosa de un mes leímos casi la mitad. El inquilino siguió mandándonos libros. Mandó las obras de Pushkin, y llegó el momento en que yo
Hercules
Herculescompartió una citael mes pasado
La abuela todo lo relacionaba con sus tiempos. En sus tiempos era más joven, en sus tiempos el sol calentaba más, en sus tiempos la crema no se agriaba tan pronto… ¡todo era mejor en sus tiempos!
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