Ian McEwan

Expiación

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En la gran casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis, un importante funcionario, está, como casi siempre, en Londres. Briony, la hija menor, de trece años, desesperada por ser adulta y ya herida por la literatura, ha escrito una obra de teatro para agasajar a su hermano Leon, que ha termina­do sus exámenes en la universidad y hoy vuelve a casa con un amigo. Cecilia, la mayor de los Tallis, también ha regresado hace unos días de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien sí lo ha hecho, en cambio, es Robbie Turner, el brillante hijo de la criada de los Tallis y protegido de la familia, que paga sus estudios. Es el día más caluroso del verano de 1935, y las vidas de los habitantes de la mansión parecen deslizarse con apacible elegancia. Pero si el lec­tor ha aguzado el oído ya habrá percibido unas sutiles notas disonantes, y comienza a esperar el instante en que el gusano que habita en la de­liciosa manzana asome la cabeza. ¿Por dónde lo hará? Hay una curiosa tensión entre Cecilia y Robbie. Y otra situación potencialmente peli­grosa: la hermana de la señora Tallis ha abandonado a su marido, se ha marchado a París con otro hombre y ha enviado a su hija Lola, una nín­fula quinceañera, sabia y seductora, a casa de sus tíos. Y la ferozmente imaginativa Briony ve a Cecilia que sale empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie la mira…
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468 páginas impresas
Publicación original
2011
Año de publicación
2011
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Opiniones

    🌟compartió su opiniónhace 2 años
    👍Me gustó
    💧Prepárate para llorar

    El libro me ha parecido maravilloso. Es una historia interesante que habla sobre el amor, la culpa y los horrores de la segunda guerra mundial. La forma de escribir del autor es muy bella, describe muy hermoso y creó la escena de amor más bonita que he leído, me encanta cómo maneja el tiempo en la primera parte y los distintos puntos de vista de los tres personajes principales, además del cuidado de los detalles que poco a poco van develando el porvenir de los protagonistas. El final de la primera parte estremece.

    La tercera y última parte dejan que desear en cuanto a una escena de re encuentro que toda la primera y segunda parte te hace anhelar, aunque después te rompe en mil pedazos la razón de su ausencia.

    Si tienes interés en él, léelo; si quieres descubrir nuevas formas de que se te rompa el corazón, léelo; si disfrutas descripciones, léelo; simplemente, léelo; es cautivador.

    Rhardycompartió su opiniónhace 3 años
    👍Me gustó
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco
    💧Prepárate para llorar

    La historia de Cecilia y Robbie me conmovió hasta los huesos

    Martha Mcompartió su opiniónhace 2 años

    Libro extraordinario, sufres junto con los personajes, muy recomendable.

Citas

    Denis Fdzcompartió una citahace 9 meses
    Entregó la carta a Briony y ella salió corriendo. Minutos después, abría la carta. Estaba conmocionada, y no sólo a causa de una palabra. En la mente de Briony, él había traicionado su amor prefiriendo a su hermana. Luego, en la biblioteca, la confirmación de lo peor, instante en el cual se desmoronó la fantasía completa. Primero, decepción y desespero, después una amargura creciente.
    Denis Fdzcompartió una citahace 10 meses
    Él no había hecho nada malo. La posibilidad era para ella, para su conciencia, que ya no soportaba su delito. ¿Acaso debía él agradecérselo? Y sí, por supuesto, era una niña en mil novecientos treinta y cinco. Se lo había dicho a sí mismo, él y Cecilia se lo habían repetido una y otra vez. Sí, no era más que una niña. Pero no todos los niños mandan a un hombre a la cárcel diciendo una mentira. No todos los niños son tan premeditados y malévolos, tan coherentes a lo largo del tiempo, sin titubeos, sin dudar nunca. Una niña, pero eso no le había impedido a él soñar despierto con humillarla, soñar muchas maneras de tomarse el desquite. Una vez, en Francia, en la semana más cruda del invierno, borracho como una cuba de tanto coñac, incluso la había evocado ensartada en la punta de su bayoneta. Briony y Danny Hardman. No era razonable ni justo odiar a Briony, pero ayudaba.
    Denis Fdzcompartió una citahace 10 meses
    Te esperaré, y el recuerdo de cuando ella se lo había dicho, que él había llegado a considerar como un lugar sagrado. Además, el miedo a la captura. Sus recuerdos más sensuales —los pocos minutos en la biblioteca, el beso en Whitehall— se habían descolorido a fuerza de rememorarlos. Se sabía de memoria algunos pasajes de sus cartas, había revivido la pelea por el jarrón junto a la fuente, rememoraba el calor del brazo de ella en la cena en que los gemelos se fugaron. Estos recuerdos le sostenían, pero no era tan fácil. Demasiado a menudo le recordaban dónde estaba la última vez que los había evocado. Se hallaban en el extremo más distante de una gran división en el tiempo, tan importante como la de antes y después de Cristo. Antes de la cárcel, antes de la guerra, antes de que ver un cadáver se hubiese convertido en algo trivial.

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