—¿Sabes? ¿Sabes? ¿Sabes? La muerte no es en absoluto la consumación del yo, solo el fin del yo. Es muy sencillo. Antes de la desaparición del yo nada existe realmente, y así es como sucede la mayor parte del tiempo. Pero en cuanto el yo se desvanece, todo pasa a existir, y se convierte de inmediato en objeto del amor. El amor mantiene unido el mundo, y si nos olvidamos de nosotros mismos, todo lo que habita en el mundo volará en perfecta armonía, y cuando vemos cosas hermosas es a eso a lo que nos recuerdan.
—Creo que delira.