Ahora sabemos que detrás del discurso y la promesa y la afirmación democrática hay un contexto de caos económico, de despilfarro administrativo, de corrupción, de miseria campesina, de irrisión electoral, de sindicalismo blanco, de desempleo masivo, de asesinatos impunes y presos políticos. Las palabras de la demagogia quedan abandonadas a su propio sonido.