Karl Marx, como es sabido, teorizó sobre la clase trabajadora como «clase universal». Lo que quiso decir era que, al luchar por superar su propia explotación y dominación, la clase trabajadora también desafiaba el sistema social que oprimía a la abrumadora mayoría de la población mundial favoreciendo con ello la causa de la humanidad como tal. Pero los seguidores de Marx no siempre han comprendido que ni la clase trabajadora ni la humanidad son una entidad indiferenciada y homogénea y que la universalidad no puede lograrse ignorando sus diferencias internas.