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Libros
Jessa James

La secretaria virgen

Carter:
Ella es mía. La quiero. La necesito y estoy cansado de esperar.
Emma:
Sólo pienso en él y no puedo esperarlo más. Hoy es la noche. Voy a usar mi virginidad.
Puedo ser un santo, esperando que ella esté lista para lo que le quiero dar. Cuando escuché sin querer que ella va a botar su virginidad con un tipo cualquiera del bar, decidí que ella no va a darle esas suaves curvas y esa boca deliciosa a nadie más.
Después de esta noche, ella nunca volverá a dudar a quién le pertenece. Y cuando esté gritando mi nombre, ella se dará cuenta que estoy preparado para darle mucho más que un simple placer. Yo la quiero por siempre.
La secretaria virgen es una lectura independiente con un felices por siempre, sin finales de intriga y SIN engaños. Si te gustan los chicos malos que saben exactamente lo que quieren, amor instantáneo tan caliente que te mojará las bragas y un garantizado Felices Por Siempre — ¡Haz clic ahora!
77 páginas impresas
Publicación original
2020
Año de publicación
2020
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Opiniones

  • Solexito Castillocompartió su opiniónhace 6 años
    👍Me gustó

    Quiero la segunda parte😍

  • Paola Fatima Salvador Chavezcompartió su opiniónhace 5 años
    👍Me gustó
    💞Romántico

    Muy bonito

  • fg517499compartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó

    Increíble

Citas

  • Luz Gonzalezcompartió una citahace 5 años
    Yo lo quería con tanta ferocidad que me hacía querer abrirles los ojos a esas mujeres con mi abrecartas.
  • Líacompartió una citahace 5 años
    “Puede que yo haya sido tu primera vez, cariño, pero tú eres mi última. La única.” Su mirada oscura sostuvo la mía y yo vi todo lo que necesitaba en sus ojos. Todo. Vi el por siempre.
  • gloriaapprofuturocompartió una citahace 2 minutos
    Debes irte.” Lo amaba, pero yo no era una idiota. Yo sabía el objetivo cuando durmió conmigo la noche anterior. Yo era una virgen y él quería ser el que me desflorara. Está bien. Lo comprendo. Por alguna extraña razón, a los hombres les gustaba ser el primero. No importa. Un tipo cualquiera del bar ya se hubiera ido. Pero Carter, él no tenía por qué jugar con mi cabeza de esta manera.

    “No, no voy a ningún lado hasta que me escuches.” Sus palabras eran tan insistentes como sus manos en mis piernas.

    Yo sacudí mi cabeza y pensé con claridad. Cerrando mis piernas, levanté mi cabeza y lo miré directamente. Le dejé ver lo mucho que me estaba lastimando con sus juegos. “Sólo… sólo vete, Carter. Esto ya no es divertido.”

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