Coral Herrera Gómez

El contrato amoroso

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    María Fernanda LLcompartió una citahace 2 meses
    Hay compañeros de vida, pero también parejas formadas por enemigos que se odian a muerte. Libres o atrapadas, falsas o indestructibles, a distancia o aburridas…
    Cada pareja tiene que hacer su propio contrato, y revisarlo periódicamente para asegurarnos de que ambas partes lo estamos cumpliendo, y para cambiar las condiciones en la medida en que vamos cambiando nosotros.
    Los cinco pilares del contrato para el amor en pareja son:
    Evaluar si hay condiciones para quererse bien y para disfrutar del amor.
    Examinar qué es lo que se puede negociar y qué no.
    Llegar a acuerdos sobre cómo vamos a cuidar la relación mientras dure.
    Revisar de vez en cuando esos acuerdos y modificarlos si hace falta.
    Establecer pactos para cuidarnos durante la relación y cuando termina.
    El final es la parte más difícil del proyecto: no sabemos separarnos sin hacernos daño, así que tenemos que pactar los cuidados que nos vamos a brindar mutuamente si llega el momento de romper el vínculo amoroso.
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    A los padres arrepentidos se les comprende y se les perdona, a las mamás arrepentidas se les castiga con ferocidad, porque no hay nada peor en esta sociedad que ser una mala madre. Ya sabéis, esta doble moral que es tan indulgente con las maldades de los hombres y tan cruel con todo lo que hacen las mujeres.
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    Teniendo en cuenta la cantidad de mujeres que mueren cada año en el mundo por abortos clandestinos, y la cantidad de ellas que son torturadas con embarazos forzados y maternidades no deseadas, ¿cómo es posible que a los hombres les importe tan poco la vida de sus compañeras sexuales y sentimentales?
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    a ellos no les han inculcado esta necesidad de ser amados, de sentirse reconocidos, de adquirir un estatus a través del amor. Tampoco tienen la necesidad económica de ser mantenidos, ni les despiden del trabajo cuando tienen hijos, por ejemplo. Son más libres y autónomos que nosotras, y confían mucho más en sí mismos que nosotras.
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    para nosotras el estatus social más alto siempre ha sido ser la “novia de” o la “esposa de”, y por debajo de la pareja oficial, vienen todas las demás: las amigas, las amantes, las prostitutas… Antes era muy importante adquirir el rango máximo porque era lo único que nos daba poder y medios de subsistencia.
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    El enamoramiento no es suficiente para poder construir una historia de amor. Además de atracción y química sexual, se deben dar otras condiciones que nos permitan querernos bien y disfrutar plenamente de la relación.
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    Ni siquiera en las sociedades democráticas hemos podido abolir la monarquía que impera en los hogares
    Ana Loredocompartió una citael mes pasado
    gracias a la estafa romántica, hasta el hombre más pobre del planeta puede aspirar a una asistenta personal las 24 horas del día, los 365 días del año
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    No perder el tiempo ni caer en lluvias de reproches. Que el tiempo de diagnóstico (¿qué nos pasa?) sea breve, y que nos centremos sobre todo en las soluciones y los pactos a los que necesitamos llegar.
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    para formar pareja, no es suficiente que haya química sexual y amorosa. Además hay que evaluar si somos compatibles, si hay afinidad, si hay reciprocidad, si vamos a poder ser felices y si la otra persona se va a poder sentir bien a nuestro lado.

    Para evaluar estas condiciones
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    ¿cómo vas a ser feliz con alguien que no puede tratarte bien todo el tiempo?
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    Hay tres cuestiones fundamentales en los contratos que hacemos con nosotras mismas: saber qué queremos y qué no, cuáles son nuestras líneas rojas y qué pactos podemos alcanzar para autocuidarnos y poder vivir una buena vida
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    Conversar es una de las cosas más placenteras que existen en el mundo, porque nos hace más sabias, nos permite intercambiar conocimientos y romper nuestros esquemas mentales, descubrir qué nos pasa y construir el relato sobre nosotras mismas.
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    Trabajar en el contrato amoroso nos permite conocer mejor a la otra persona y quererla tal y como es, sin las idealizaciones del enamoramiento
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    Evaluar si hay condiciones para quererse bien y para disfrutar del amor.
    Examinar qué es lo que se puede negociar y qué no.
    Llegar a acuerdos sobre cómo vamos a cuidar la relación mientras dure.
    Revisar de vez en cuando esos acuerdos y modificarlos si hace falta.
    Establecer pactos para cuidarnos durante la relación y cuando termina
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    El contrato patriarcal es injusto y monstruoso porque nos trata a todas como sirvientas y porque además nos encierra en una relación monógama.
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 2 meses
    El contrato sexual del patriarcado es profundamente injusto: la única obligación y el único aporte de los hombres es traer ingresos a casa cada mes
    b6355747339compartió una citahace 2 meses
    A nosotras no nos admiran porque no se nos considera importantes. En general, las mujeres aún cargamos con las tareas más invisibles, peor valoradas y peor remuneradas,
    b6355747339compartió una citahace 2 meses
    Otro de los principales obstáculos en las negociaciones, además del miedo a crear un conflicto y empezar una batalla, es el miedo a que la otra persona se enoje y nos deje de querer.
    ¿Qué ocurre con las mujeres que adquieren el don de la asertividad? Que chocan con lo que se espera de ellas, en un primer momento, y a muchas se les acusa de ser “mandonas” o de tener “mucho carácter”. Pero, sorprendentemente, son mucho más res­­petadas que las mujeres que no logran ser asertivas. Parece que tuviésemos que ganarnos nosotras el respeto de los hombres, como si no lo mereciéramos por el simple hecho de ser personas.
    b6355747339compartió una citahace 2 meses
    y ver si se pueden solucionar los problemas. Y si no se puede, entonces empezar a negociar la separación.

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