Una travesía analítica acompañado de un buen barquero, que trate de ser útil sin necesidad de demostrarlo120, permite desgranar lo esencial de ese modo de goce, y lo particular de ese modo de ver el mundo a través de los propios fantasmas y síntomas. Esa aventura, la del análisis, ese viaje cruzando fronteras como escribiera Magris, a muchos nos ha permitido un giro sustancial en nuestras vidas, y por ende a participar en ese mismo giro en la vida de otros