–Esta flor no es tan fragante como una flor del verano, pero ha soportado penalidades que ninguna de ellas podría sufrir: la fría lluvia del invierno ha bastado para alimentarla y su débil sol, para calentarla; los helados vientos no le han hecho perder el color, ni han roto su tallo, y la dura helada no la ha marchitado.