Este proceso de entrevista implica atender, describir, vivenciar y comprender como una totalidad tres aspectos básicos presentes en las vivencias de los seres humanos: el qué, el cómo y el para qué de la experiencia. Primero, debemos atender a aquellos valores/significados que la persona pretende intencionalmente afirmar o defender en su experiencia práctica y cotidiana.