José Revueltas

El luto humano

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Un cura cristero, un asesino a sueldo, tres miserables matrimonios campesinos, una niña que muere y la tierra inhóspita y la historia malhadada de México: en su segunda novela, Revueltas traza una situación límite donde las pasiones se entrecruzan hasta que las tierras yermas se inundan sepultando a los hijos traicionados de la Revolución y a los cristeros abandonados por dios y por la Iglesia. Cada uno de ellos va al encuentro de su destino con obstinación, y Revueltas condensa en ellos, con feroz maestría, su visión de la desesperada violencia mexicana, que enluta aquí todos los lazos humanos.
Este libro no está disponible por el momento.
218 páginas impresas

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Opiniones

    Abi Cortéscompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🎯Justo en el blanco

    Es un libro tremendo. Creo que es muy difícil de leer, o al menos para mí lo fue, porque el ambiente de la narración es pesado, diría que hasta nebuloso y ese ambiente se transmite al lector y entonces avanzar en la lectura se siente como andar casi a ciegas en un mal sueño. No sé. Me parece una obra maestra, tristísima, fuerte, desoladora.

    Daniela Villarrealcompartió su opiniónhace 18 horas
    👍Me gustó

Citas

    Daniela Villarrealcompartió una citahace 19 días
    La muerte estaba ahí. blanca, en la silla, con su rostro. El aire de campanas con fiebre, de penetrantes inyecciones, del alcohol quemado y arsénico, movíase como la llama de una vela con los golpes de aquella respiración última —y tan tierna, tan querida— que se oía. Que se oía: de un lado para otro, de uno a otro rincón, del mosquitero a las sábanas, del quinqué opaco a la vidriera gris, como un péndulo. La muerte estaba ahí en la silla.
    —¡Dios mío, y sí! ¡Va a morir!
    Dentro de algunos minutos abandonaría la silla para entrar bajo el mosquitero y confundirse con aquel pequeño cuerpo entre las sábanas. Si no por qué la respiración, si no por qué los golpes. Y la llama: el aire como llama, lenta, lenta, de un lado a otro, del quinqué a la ventana, del rincón a la pared, balanceando su masa atroz, precursora. Un cuerpo tan pequeño con una respiración tan grande para que la muerte entrara
    Carlos Eduardo Arias Galindocompartió una citahace 5 meses
    sólo las materias pretéritas eran capaces de reunir sangre en transcurso, acontecimientos.
    MrBANG#2Dr Anarevolies.compartió una citael año pasado
    esté recopilando mi obra, que la recopile

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