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Coral Bracho

Huellas de luz

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  • rubenoomarcompartió una citael año pasado
    en tus selvas untuosas,
  • Hugo Cervantes Florescompartió una citael mes pasado
    la conforman se expanden indefinidamente y crean a veces espacios muy diluidos de intensa claridad acústica y lumínica. Tiene una apariencia abismal cuando vista del área más externa (halo), esto, secundado por gases de finísimas puntas y matices, la mantiene casi por completo desierta.

    El halo. Es una superficie blanda, compacta, que gira en posición anular respecto al borde, tiene una esponjosa opacidad afelpada que impregna la conciencia que flota entre sus aspas.

    Sus aspas: el contorno foliar estático que envuelve con sopor habitual la forma de sus seres,

    aquí descansan,

    y flotan, y se abstienen;

    sólo a veces

    detectan,

    entre sueños,

    la incitante emanación lumínica del borde, huelen su afluencia,

    escuchan,

    la presienten; unos (los más) se aferran

    con renovada fuerza entre las aspas,

    otros

    bajan con cautela o dejan

    que la atracción los cubra

    en oblación hipnótica y los jale;

    aquí,

    giran intentan sueltan y salpican huyen la succión liminal incisiva cadencia vuelven deslumbrados, jadeantes, inhibidos

    a la abundancia quieta de sus aspas,

    otros

    bajan al borde y permanecen,
  • Hugo Cervantes Florescompartió una citael mes pasado
    la conforman se expanden indefinidamente y crean a veces espacios muy diluidos de intensa claridad acústica y lumínica. Tiene una apariencia abismal cuando vista del área más externa (halo), esto, secundado por gases de finísimas puntas y matices, la mantiene casi por completo desierta.

    El halo. Es una superficie blanda, compacta, que gira en posición anular respecto al borde, tiene una esponjosa opacidad afelpada que impregna la conciencia que flota entre sus aspas.

    Sus aspas: el contorno foliar estático que envuelve con sopor habitual la forma de sus seres,

    aquí descansan,

    y flotan, y se abstienen;

    sólo a veces

    detectan,

    entre sueños,

    la incitante emanación lumínica del borde, huelen su afluencia,

    escuchan,

    la presienten; unos (los más) se aferran

    con renovada fuerza entre las aspas,

    otros

    bajan con cautela o dejan

    que la atracción los cubra

    en oblación hipnótica y los jale;

    aquí,

    giran intentan sueltan y salpican huyen la succión liminal incisiva cadencia vuelven deslumbrados, jadeantes, inhibidos

    a la abundancia quieta de sus aspas,

    otros
  • Hugo Cervantes Florescompartió una citael mes pasado
    abren, vuelcan, expanden su habilidad elástica en el tiempo,

    el tiempo cede,

    germina

    brota convulsionado y ágil sobre sí mismo, muerde su secuencia suavísima.

    Tiempo

    sin luz ni tacto.

    El fuego palpa une como se interna calca sus pisadas y cambia lo que toca; el fuego danza, entra como salta la hiena a la carne silbante

    Una mosca se impregna, se adhesiona,

    pliega su boca al cauce

    que la adopta,

    una

    mosca

    baja

    vibra, pierde un segundo,

    vuela, (¿pierde un segundo?)

    atraviesa los cuartos, las ventanas,

    palpa las formas cubre las distancias

    –una mosca camina en las paredes.
  • Hugo Cervantes Florescompartió una citael mes pasado
    –tu mirada se ahoga–

    el fuego palpa une como se interna, calca sus pisadas y cambia lo que toca.

    Omnívora

    esfera

    opaca, el tiempo fluye.

    Porque todos circulan en sus aspas, porque

    nadie se acerca,

    porque el borde es la fuerza del abismo que absorbe, el tiempo fluye,

    porque el borde es la fuerza del abismo que exhala, el tiempo

    es una esfera, su borde

    o contorno es ágil; sus fragmentos, periodos germinales. A veces

    estos segundos crecen extraordinariamente

    y trascienden la afluencia de otras áreas.

    Las áreas principales son cuatro:

    El núcleo. Cavidad imantada que transforma y devora los compuestos; asimila tan sólo los despojos que antes, en áreas precedentes, integraron las formas que ella tritura ahora y elimina.

    El humus. Área que soporta existencias que crecen del contacto; es lisa, fluida, no presenta corpúsculos, es indiferenciada, cubierta por una substancia adherente, atractiva y viscosa, que llama y desencadena la instintiva integración del ser que la completa.

    El borde. Es el perfil externo de la esfera. Su complexión frontal es muy variada, más voluminosa que plana. Presenta actividad constante, formas autónomas, núcleos expansivos y fondos germinales. Los fragmentos que la conforman se expanden indefinidamente y crean a veces espacios muy diluidos de intensa claridad acústica y lumínica. Tiene una apariencia abismal cuando vista del área más externa (halo), esto, secundado por gases de finísimas puntas y matices, la mantiene casi por completo desierta.

    El halo. Es una superficie blanda, compacta, que gira en posición anular respecto al borde, tiene una esponjosa opacidad afelpada que impregna la conciencia que flota entre sus aspas.

    Sus aspas: el contorno foliar estático que envuelve con sopor habitual la forma de sus seres,

    aquí descansan,

    y flotan, y se abstienen;

    sólo a veces

    detectan,

    entre sueños,

    la incitante emanación lumínica del borde, huelen su afluencia,

    escuchan,

    la presienten; unos (los más) se aferran

    con renovada fuerza entre las aspas,

    otros

    bajan con cautela o dejan

    que la atracción los cubra

    en oblación hipnótica y los jale;

    aquí,

    giran intentan sueltan y salpican huyen la succión liminal incisiva cadencia vuelven deslumbrados, jadeantes, inhibidos

    a la abundancia quieta de sus aspas,

    otros

    bajan al borde y permanecen,
  • Hugo Cervantes Florescompartió una citael mes pasado
    –tu mirada se ahoga–

    el fuego palpa une como se interna, calca sus pisadas y cambia lo que toca.

    Omnívora

    esfera

    opaca, el tiempo fluye.

    Porque todos circulan en sus aspas, porque

    nadie se acerca,

    porque el borde es la fuerza del abismo que absorbe, el tiempo fluye,

    porque el borde es la fuerza del abismo que exhala, el tiempo

    es una esfera, su borde

    o contorno es ágil; sus fragmentos, periodos germinales. A veces

    estos segundos crecen extraordinariamente

    y trascienden la afluencia de otras áreas.

    Las áreas principales son cuatro:

    El núcleo. Cavidad imantada que transforma y devora los compuestos; asimila tan sólo los despojos que antes, en áreas precedentes, integraron las formas que ella tritura ahora y elimina.

    El humus. Área que soporta existencias que crecen del contacto; es lisa, fluida, no presenta corpúsculos, es indiferenciada, cubierta por una substancia adherente, atractiva y viscosa, que llama y desencadena la instintiva integración del ser que la completa.

    El borde. Es el perfil externo de la esfera. Su complexión frontal es muy variada, más voluminosa que plana. Presenta actividad constante, formas autónomas, núcleos expansivos y fondos germinales. Los fragmentos que
  • Hugo Cervantes Florescompartió una citael mes pasado
    Percepción temporal

    La mosca baja,

    abruma con suaves toques la delgada corteza del espacio, hunde

    la cabeza, pega las antenas al fondo

    (Hunde, como un alambre vibra, como una noche)

    –rompe–

    pierde un segundo, gira, vuelve al tiempo,

    al contacto del humus.

    (un momento de textura fluvial)

    La mosca se incorpora, busca su forma,

    fija su contorno, como la hiedra se acomoda y se plasma, luego extiende las alas,

    y reposa.

    El fuego danza,

    entra, como salta la hiena

    a la carne silbante de los sauces
  • Jacqueline Molina Cencompartió una citahace 3 meses
    A veces, el fuego nace de alguna palabra lenta y ensordecida; entonces, cierro los ojos al recuerdo.
  • Jacqueline Molina Cencompartió una citahace 3 meses
    Era fácil entonces recordarte; tus palabras provenían de un reencuentro apenas suspendido en un eco de sauces.
  • Jacqueline Molina Cencompartió una citahace 3 meses
    de ésos, oscuros de tanta luz,
    vacíos de ser tan grandes.”
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