Heredó de su familia un negocio mediano, pero la mayor parte de su fortuna deriva de concesiones públicas, que ha obtenido de cada gobierno en turno: el de Carlos Salinas de Gortari le vendió la televisión —que le permitió levantar fondos y propulsarse en la lista de ultrarricos de Forbes—, el de Ernesto Zedillo le abrió las puertas de las telecomunicaciones, el de Vicente Fox le obsequió el banco y el mundo financiero, el de Felipe Calderón le permitió producir energía eléctrica, el de Enrique Peña Nieto le dio acceso a las arcas de Pemex y el de Andrés Manuel López Obrador le encargó la distribución de programas sociales.