«No debemos cansarnos de hacer las pequeñas cosas por amor a Dios, quien no considera la grandeza de la obra, sino el amor con que se realiza. Y no es necesario tener grandes cosas que hacer. Yo le doy la vuelta a mi pequeña tortilla en la sartén por amor a Dios». Qué fácil es centrarse en la magnitud del trabajo y descuidar lo que es mucho más importante: el amor con el que se realiza.