José Kentenich

Padre José Kentenich de la Obra de Schoenstatt.

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Mily Sietecompartió una citahace 2 años
1 La Ley Fundamental y la Ley de Construcción de Schoenstatt

El estudio parte de los actuales enfrentamientos respecto a Schoenstatt. No tiene como tema solamente la organización, sino también el espíritu y la vida. Corresponde, por lo tanto, que a la ley fundamental y de construcción, que es la ley metafísicamente última y válida para ambas partes, yo le dé una formulación que facilite su aplicación a todas las preguntas correspondientes, y que aliviane el sentimiento vital concomitante. Es así como nace la afirmación clave:

Una fuerte limitación o reducción adecuada de poder en lo organizativo-jurídico, unida a una plenitud de poder extraordinariamente rica en lo vital.

Con esto tiene usted ante sus ojos la metafísica de Schoenstatt, ya sea que lo comprenda como escueta organización, o como organismo vivo. Por eso, en la formulación, aparecen las palabras claves tan fuertemente acentuadas: “organizativo-jurídico” y “vital”. La jerarquía está comprensiblemente interesada en resguardar la plenitud de su propio derecho y poder, y la preocupación principal del Visitador se dirige, según puede comprobarse, hacia una múltiple disminución de poder a Schoen-statt. Por esa razón se encuentra en la formulación el par de palabras opuestas “plenitud de poder en lo vital” y “limitación o reducción de poder en lo organizativo”.

La primera parte de la ley fundamental y de construcción, formulada de ese modo, apunta hacia el principio último de organización. Como puede verificarse, éste ha sostenido, inspirado y definido mi actividad organizativa desde el comienzo de la historia de la Familia, a través de todas las etapas hasta el día de hoy. Siempre y en todas partes, quería tanta organización jurídicamente asegurada, sólo cuanto fuese absolutamente necesario, de manera de conservar robusto y resistente el conjunto de la Obra para todos los tiempos, los ámbitos y situaciones, se tratara de la Familia en su autonomía o en su carácter membral, en el marco del orden jerárquico ya existente. La organización siempre fue para mí únicamente una red de canales, por cierto llena de significado, pero algo que nunca puede considerarse lo principal. La atención y la preocupación primarias estuvieron siempre dedicadas al poderoso torrente que todo lo inunda. La organización era algo secundario. El organismo,
Mily Sietecompartió una citael año pasado
Así también comprenda usted esta carta. Tal vez preferiría tener pronto en sus manos, una breve y aforística respuesta a sus preguntas. Me permito pedirle que, por ahora, postergue ese deseo. Las ansiadas respuestas surgen por sí solas al final de la carta. Probablemente, ni siquiera sea necesario formularlas. Tan grande es el significado que tiene, en la situación actual, la claridad y solidez de principios y la fidelidad a ellos.

3. Adecuada limitación de poder en lo jurídico

La ley fundamental habla de “una fuerte limitación o reducción adecuada de poder en lo organizativo-jurídico.” Prudentemente, pues, no habla de una pérdida absoluta de poder o de un derrumbe de poder. Eso contradiría el orden de ser objetivo. Tratándose de seres sensibles, todo organismo necesita, tanto como forma de expresión cuanto también como medio de seguridad y de fomento, de una organización, por pequeña que sea; ya sea que ésta se desarrolle espontáneamente por sí misma, o que sea establecida estatutariamente. Pensemos, por ejemplo, en la actividad grupal de una comunidad libre. Esto tiene especial validez por el estado de pecado original.

Desde esta perspectiva, se entiende la antigua ley que dice: el espíritu se autocrea una forma; la forma protege al espíritu, pero trae consigo también el peligro de ahogar, con el tiempo, al espíritu. Aquí, una vez más, tenemos ante nosotros el problema, difícilmente solucionable, de la relación entre forma y espíritu. En la tierra, esta relación sigue siendo siempre una tarea; nunca se transformará en posesión perfecta, ya se trate de asuntos organizativos, pedagógicos o ascéticos.

El término “adecuada” (en la formulación de la ley) es una expresión dada por la necesidad. Se comporta como una esfinge[11], como un ambiguo juego de acertijos. Si lo tomamos tal como está ante nosotros, indica que los vínculos jurídicos y los derechos asegurados quieren ser establecidos en la medida en que sea necesario para que la Obra íntegra pueda cumplir su sentido y su objetivo como corresponde.

En nuestro contexto esto significa que los vínculos jurídicos deben ser tan pocos y, a la vez, tantos, y puestos en tal relación de tensión entre sí que la Familia pueda realizar su tarea como agrada a Dios. Si ella ha sido llamada a estar profundamente cobijada en el seno de la Iglesia como miembro vivo y valioso y, al mismo tiempo
b2312014368compartió una citahace 2 meses
en Dios el amor es fundamento de todo fundamento
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