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Steven Johnson

    Adal Cortezcompartió una citahace 2 años
    Esto es el progreso: una distribución más sofisticada de la estupidez.
    GEORGE WILL
    Adal Cortezcompartió una citahace 2 años
    Un irresponsable, un tarambana, se deja llevar fácilmente por el pánico y toma decisiones precipitadas sin conocer los hechos ni comprender lo que está en juego. Los tarambanas no escuchan a los demás; oyen a alguien hablarles pero no atienden lo que se les dice. Un tarambana es alguien que dice una cosa pero se da la vuelta y hace otra.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    El triunfo era individual, sin duda, pero lo crucial era que también se trataba de un triunfo de las ideas compartidas colectivamente, de la innovación empresarial, de la investigación con fondos públicos y de las normas estatales. Relatar el Milagro del Hudson sin tener en cuenta esos elementos no es quitarle unos detalles para darle más efecto dramático: es equivocarse de raíz sobre el origen del progreso, equivocarse de una forma que nos impide ver el camino para seguir creándolo.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    La recepción popular que tuvo el Milagro del río Hudson condensa muy bien todos los errores que cometemos al pensar en el progreso de nuestra sociedad. En primer lugar, el amerizaje inaudito (con muertos o sin ellos) consigue mucha mayor repercusión que la historia, más importante a largo plazo, de que la seguridad tiende a aumentar. El progreso sostenido tiene poco gancho noticioso comparado con las historias de más garra, las de logros increíbles o fallos brutales. Y tiene todavía menos gancho, por razones que merecerían estudiarse a fondo, que las historias sobre algo que tiende a empeorar. Uno siempre puede conseguir espacio mediático declarándose abanderado de alguna utopía, o quejándose de la tendencia negativa que se experimenta en algún tema social del momento, por ligera que sea esa tendencia. Pero, si uno va contando que las cosas se presentan ligeramente mejores que el año anterior, como viene sucediendo la mayor parte de los años al menos desde la revolución industrial, no llega a primera plana casi nunca.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Thiel tiene razón cuando dice que los aviones en sí no vuelan mucho más rápido que hace cuarenta años, y es cierto que el progreso, según ese dato, se ha estancado. Pero casi todos los demás datos importantes (dejando de lado los placeres de la seguridad aeroportuaria) apuntan en dirección contraria. Además, ese historial de progreso extraordinario no se ha debido a ningún descubrimiento crucial ni a ningún gran inventor visionario; no se ha producido en forma de un “gran salto adelante”. Por el contrario, ha sido el resultado de varias décadas de decisiones pequeñas, tomadas por miles de individuos y empresas, algunas públicas y otras privadas, cada una de ellas haciendo algún pequeño ajuste táctico: buscar rutas nuevas, experimentar con la estructura de tarifas o arrojar pollos muertos contra las hélices. Cada uno de esos ajustes se ha ido sumando a los anteriores, y con el tiempo la mejora ha sido de varios órdenes de magnitud. Pero, como ha sido una suma progresiva, resulta prácticamente invisible, y nadie canta sus loas.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Hay varias razones por las que no oímos hablar mucho de estos progresos sociales, y la primera de ellas es que tendemos a dar por supuesto que la innovación y el progreso vienen del entorno empresarial, no del sector público. Y si tendemos a ello no es por casualidad, sino porque el panorama mediático actual moldea la opinión pública para conseguir que sea así. El sector público no dispone de miles de millones de dólares para gastárselos en campañas de publicidad dando bombo a sus logros.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Tengo la sospecha de que, a largo plazo, ese prejuicio de los medios contra las historias de progreso sostenido puede acabar haciendo más daño que sus posibles inclinaciones derechistas o izquierdistas. Los medios tienden en especial hacia los sucesos extremos, y un poco más todavía hacia las noticias negativas y las historias del momento. Y puede que esto sea un reflejo de la propensión del cerebro humano a concentrarse más en la información negativa que en la positiva, como han documentado muy bien la neurociencia y los estudios psicológicos.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Pero lo curioso de esta nueva generación de progresistas es que no hablan mucho de progreso. Si uno reúne a todos los credos políticos en una sala y los pone a debatir, lo más seguro es que sean los progresistas quienes acaben pintando el escenario catastrófico al que nos conducen el cambio climático o la presión demográfica. Los de las demás tendencias políticas se quejarán de otras cosas, claro está: de los impuestos excesivos, o de los recortes en los servicios básicos. Pero serán los progresistas quienes dirán que el género humano se encamina inexorablemente hacia la autoaniquilación.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Me gustaba hablar de progreso no porque pensara que ya podíamos dormirnos en los laureles, sino porque hablar de todo esto servía para transmitir un mensaje muy alentador. La vida, a grandes rasgos, iba a mejor, llevaba tiempo yendo a mejor, así que parecía buena idea unirnos y soñar con formas de sostener esa tendencia positiva. Esa era la tradición progresista en la que yo quería integrarme, la que hablaba de esperanza y de optimismo, no solo a modo de frases bonitas para la campaña, sino porque había pruebas de sobra para apuntalar ese optimismo.
    Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    La estrella de Legrand puede servirnos a modo de símbolo taquigráfico para reflexionar sobre cuánto les gusta a los estados organizar el mundo. Los estados concentran el poder en un punto central y construyen las periferias, los extremos de la red, a modo de sistemas de alimentación para ese núcleo central; los estados simplifican, eligen los trazados anchos antes que los virajes impredecibles, y prefieren los planes maestros a la sabiduría de quienes conocen la zona. Ven mejor cuando miran desde arriba.
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