Porque me ha quebrantado con tempestad,
y ha aumentado mis heridas sin causa:
no me ha concedido que tome mi aliento,
más me ha hartado de amarguras
[…]
La tierra es entregada en manos de los impíos,
y él cubre el rostro de los jueces.
Si no es él quien lo hace,
¿dónde está?, ¿quién es?
El libro de Job