Una familia disfuncional no conlleva que un niño se convierta en acosador. Sin embargo, una gran cantidad de agresores provienen de hogares donde hay poco afecto y carencia de vínculos. A menudo pueden presenciar que sus padres son agresivos no solo con ellos sino también con sus amigos, hermanos u otros miembros de la familia.
Por otro lado, el acoso puede explicarse también por un exceso de libertad y falta de límites.