—No lo condenaban porque el comunismo lo trajeron ustedes, los liberales —le dije, con tranquilo furor—. Sus padres y abuelos acapararon las tierras que habían robado a los curas, cuando la desamortización, y mandaron a los pobres que las cultivaban a sus casas, a roerse los codos. Ustedes levantaron, en honor a su ideología rapaz, una montaña de pecados contra el pobre, de pecados contra el débil; de esos pecados, don Gregorio, que según el catecismo claman al cielo. Y esa mole de pecados se tuvo que lavar en sangre, inevitablemente. Ustedes crearon a los comunistas, don Gregorio