Ediciones Era

    Alejandra Arévalocompartió una citahace 10 meses
    Debo admitir que al principio, cuando alguien enfermaba, me alegraba de no ser yo quien caía. “Ya pasará esta epidemia”, pensaba, “y no me llevará con ella.”
    Por cada uno que moría, ingenuo de mí, pensaba que otro se salvaba, como si la Plaga fuera una macabra lotería. Pero la muerte ha llegado a recogernos a todos.
    Andrea Poulaincompartió una citahace 10 meses
    Para nosotras las monjas, el cuerpo no existe: con constancia le negamos todos los placeres que busca afanosamente, ayunamos hasta sólo desear la Eucaristía como alimento, nos mortificamos con la palmeta hasta que se nos acaba el llanto
    Andrea Poulaincompartió una citahace 9 meses
    Ese acto sencillo me colocó en sus manos: los franis prohíben el uso de adormidera en el alumbramiento y castigan duramente a las parteras que alivian los dolores, pues Eva fue condenada a parir con dolor
    Ana Berrospecompartió una citahace 6 meses
    Sabios, los judíos desprecian los ataúdes opulentos y los entierros suntuosos de los franis, pues saben que el alma desnuda se presentará a Dios y no habrá joya que la embellezca si ha pecado.
    bernsamcompartió una citahace 8 meses
    orque su pecado más rebelde era la curiosidad
    Rocío Toledocompartió una citahace 2 años
    Tenemos que imaginarla, pues, en su huipil bordado, despidiéndose de ese hijo suyo que iba vestido conforme a su rango de hijo de un rico hidalgo español. A los seis años, había dejado atrás la primera infancia y quizás empezaba a asomar la cara que más tarde tendría. A esa edad, su madre apenas podía adivinar en el niño el hombre que iba a ser
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 2 años
    Sabemos que Malintzin era una mujer hermosa, talentosa y segura de sí misma, y que tenía tanta inteligencia práctica como política. No hay motivo para creer que no supo entender la verdad: “Si alguien amó a Marina alguna vez”, escribió francamente un historiador mexicano “ése no fue don Hernán Cortés”
    Berenice Torrescompartió una citahace 2 años
    Era yo muy feliz entonces. Ahora me parece un sueño agotado, igual que la memoria, la escritura, la inspiración, la tinta y el cuaderno.
    Mauricio Coronelcompartió una citael año pasado
    mi silencio rencoroso frente a ellos preservaba mi integridad mental
    Andrea Poulaincompartió una citahace 10 meses
    Aquí, en el Hôtel Dieu, es donde culminan las vidas de los hombres y las mujeres. Ya no en los lechos familiares, en los campos de batalla, en los callejones, en las tabernas. Es aquí, en medio de llantos, donde se deshacen en una triste mezcla de humores, de vómitos, lágrimas y heces. Entran quejándose, afiebrados, sobre las camillas, y casi todos salen en féretros al cementerio. Soy una madre para ellos.
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