dignos de elevarse a modelos de precisión en los términos en que la entendía Cortázar cuando en sus clases de literatura, dictadas en Berkeley en 1980, comparaba la estructura de un cuento realizado a conciencia con la perfección de la esfera, figura geométrica que es ejemplo de exactitud y proporción entre el centro y la circunferencia:
Alguna vez he comparado el cuento con la noción de la esfera, la forma geométrica más perfecta en el sentido de que está totalmente cerrada en sí misma y cada uno de los infinitos puntos de su superficie son equidistantes del invisible punto central. Esa maravilla de perfección que es la esfera como figura geométrica es una imagen que me viene también cuando pienso en un cuento que me parece perfectamente logrado (2013: 30).