Si en Las tentaciones de San Antonio el apetito se vuelve histérico, descontrolado, Bouvard y Pécuchet representan la parodia de esta hambre de inteligencia que poseía su creador: para ellos, instruirse es tragar el saber.
Opiniones
André Cadenacompartió su opiniónhace 4 meses
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José Ricardo Ticante Ramírezcompartió su opiniónel año pasado