Álvaro Abós

  • Marcia Ramoscompartió una citahace 8 meses
    público la nueva de que el ladrón y asesino no era sino el marido de Antonia, según esta misma declaraba, añadiendo que desde tiempo atrás roía al criminal la codicia del dinero de su suegra, con el cual deseaba establecer una tablajería suya propia
  • Marcia Ramoscompartió una citahace 8 meses
    su vista se nubló, y cuando la recobró de nuevo, vio al mono de pie, en medio del cuarto, interpuesto entre él y la lámpara. Pero antes de que hubiera tenido tiempo de abrir la boca, el mono se había convertido en hombre.

    –¡Soy yo! –murmuró Boox, loco de espanto–. ¡Se ha convertido en mí mismo!...

    –¡Sí, miserable, soy tú! ¡Y tú, fíjate en lo que eres
  • Marcia Ramoscompartió una citahace 8 meses
    El mono (conservaremos, para evitar horribles confusiones, los nombres que habían tenido hasta entonces) tambaleose ante el rudo golpe y sintió en su cuello las uñas asesinas de Boox, mientras su brazo izquierdo crujía entre los salvajes colmillos. Pero esto duró lo que un relámpago. En el momento en que Boox se lanzaba contra él, el mono caía a su vez sobre el cortapapel en forma de agudo puñal que yacía sobre el velador. Y de un golpe, de un solo golpe, lo hundía hasta el mango en el cuello de Boox
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