íntimo, una forma de disfrute personal que busca una conexión emocional profunda con la marca y sus valores, sin necesidad de aprobación externa. De este modo, habrá quien compre una botella de champán exclusivo para brindar con otras personas en un restaurante de alta cocina o un beach club, mostrando su estatus, y habrá quien la descorche a solas, en casa, para disfrutar de la experiencia en la intimidad.
El lujo íntimo tiene que ver con la autoindulgencia. En este caso, el producto o servicio es un regalo personal y, por tanto, el hedonismo toma mayor protagonismo sobre la funcionalidad. No es tanto lo que el producto o servicio hace, sino el placer que proporciona. En este sentido, la multisensorialidad eleva el VALor de la propuesta, pues cuanto más sentidos se involucren, mayor será el disfrute. El aspecto estético y la belleza también son claves, porque elevan ese momento de puro goce. En el caso del champán comprado para un momento porque yo lo valgo, si, además de saborearlo, la persona lo acompaña de una buena música, se toma tiempo para apreciar su aroma y contemplar el fluir de las burbujas, la experiencia se magnifica.