sino grupos de gente que como monaguillos locales siguen los lineamientos que les indican los obispos de las diferentes sedes del PODER: grandes empresas multinacionales, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, para citar solo unos ejemplos. La alta jerarquía de la nueva religión ordena que el Estado sea un dibujo en la pared sin preocupación alguna por lo que ocurre a las grandes mayorías; esa jerarquía sataniza la acción política comunitaria, ordena la privatización de empresas, la venta de activos públicos, la reducción de los gastos sociales; exige la apertura de fronteras a la mercancía importada dejando sin protección y sin trabajo a los pequeños productores locales.