Extendía el tablero sobre la mesa del comedor y, al rato, como ninguno de los tres me acompañaba, tiraba los dados por cada uno de los invisibles participantes y movía las fichas simulando que mi padre, mi madre y mi hermano jugaban conmigo.
Agustina Chavezcompartió una citael año pasado
Llegué a una conclusión: mi hermano, mi padre y mi madre deseaban que la bala me hubiera matado.
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Quizás sea una pavada de mi parte, pero cada vez que la bala se atraviesa y me impide avanzar, me lleno de bronca y de dolor.