Sin embargo, la ventaja de Prusia no radicaba únicamente en su capacidad para movilizar, desplegar y sostener sus fuerzas. El ejército prusiano fue también el primero en adoptar un fusil de retrocarga, el fusil de aguja percutora, que permitía a sus soldados recargar tres o cuatro veces más deprisa que sus adversarios –y hacerlo, además, cuerpo a tierra, lo cual constituía una ventaja obvia en cualquier combate con armas de fuego