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Jonathan Ames

  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    Joe reflexionó sobre lo que había en su habitación: un cepillo de dientes, un martillo nuevo, una maleta y una muda. Pero nada importante, nada identificable. Había salido a comer algo e iba a marcharse al día siguiente, pero debería haberse ido en cuanto acabó el
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    trabajo. Me estoy volviendo descuidado, pensó. ¿Qué mierda me pasa?
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    Joe estaba tendido en la cama, en casa de su madre. Pensó en suicidarse. Ese pensamiento era como un metrónomo. Siempre presente, siempre sonando. A lo largo de cualquier día, cada tantos minutos, pensaba: debo matarme.

    Pero por las mañanas y antes de acostarse, no se limitaba a pensarlo, sino que entraba en detalles. Sabía que eso era una pérdida de tiempo —tenía que esperar a que su madre muriera—, pero no podía evitarlo. Era su historia favorita. Sin duda, la única de cuyo final estaba totalmente seguro.
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    una voz que decía: «Está bien, te puedes ir. En realidad, nunca estuviste aquí».
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    Después de esto, la historia no volvió a contemplar dejar un cuerpo, dejarlo todo hecho un desastre. Eso era vergonzoso. Cuando llegue el momento de borrarse del mapa, eso es lo que será, una eliminación completa. As
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    que el mar lo aceptará. No le importará acogerlo.
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    Así que sus manos eran armas, y todo su cuerpo lo era también, un arma cruel como un bate de béisbol. Un metro ochenta y ocho, ochenta y seis kilos, sin grasa. Tenía cuarenta y ocho años, pero su piel
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    color oliva todavía era tersa, lo que le hacía parecer más joven. Su cabello negro azabache había cedido en las sienes, dejando una pequeña cuña, como la punta de un cuchillo, en la frente. Mantenía su cabello corto, como lo lleva un marine de permiso.
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    Era otra cosa. Era una máscara que de haber podido se habría arrancado. Era consciente de que no estaba completamente cuerdo, así que se mantenía a sí mismo bajo estricta vigilancia, haciendo de carcelero y prisionero a la vez.
  • Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 8 meses
    Ella se levantó lentamente para servirle el café y prepararle los huevos. Desde detrás de sus gafas lo miró con amor, un ligero brillo en sus ojos, pero no sonrió. Esa mirada era la única felicidad en la vida de él, y la única
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