La población de la isla que fue testigo de la llegada de los celtas se adaptó a las costumbres de los nuevos pobladores: adoptó su lengua, sus costumbres y asimiló plenamente la cultura que traían. Esta nueva sociedad irlandesa desarrolló instituciones que permanecieron en la cultura de la isla durante siglos. Hablamos de el fine o unidad familiar, pero, sobre todo, de la tuath o pequeño reino, base de la vida política.