Diana Bellessi

Citas

Rafael Ramoscompartió una citahace 3 meses
y ahora estos monitos
del morro de Bahía,
micos los llaman,
que toman mi corazón…
Ah, familia mía, cómo
te amo cruzando
el continente
de aquí para allá…
Un solo mundo
somos al sur y al norte
del trópico
bordeando los festones
de la línea ecuatorial
cuando ustedes,
monitos, me atraviesan
en el sueño
y se vuelven yo
Rafael Ramoscompartió una citahace 3 meses
Hoy Lolita empezó a ladrar
en la quietud de las horas
a solas de la mañana
mientras una gallineta
cruza el fondo azul y verde
de mi casa con un trozo
de pan en el pico…
Horas quietas y hermosas
de la mañana en que Lolita
me regala con su buf,
buf, grave y despacito
junto a la ventana más
linda de mi casa mientras
leo a Merton y a su libro
sobre el Zen, una vez más
sobre tantas con la bruma
espesa y gris que pareciera
volverse lluvia y enchufo
cables para tener luz buena
ahora que parece estoy
volviéndome ciega para
leer estas letras chiquitas
del libro de Merton, bello
como tu ladrido, buf, buf
grave y sonoro mi perrita
del alma y Moro siempre
te acompaña, cachorrita
mía, gracias por empezar así,
¡y aquí en la isla!, a terminar
tu infancia
Rafael Ramoscompartió una citahace 3 meses
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? ¿Es tan distinto el amor pasional que la mayoría de la gente alguna vez ha sentido, del amor místico de Juancito de la Cruz o Teresa de Ávila? ¿O del amor hacia los pobres y hacia la naturaleza de Francisco de Asís, o del amor por el conocimiento de Juana Inés de la Cruz? ¿En qué se diferenciaba su amor hacia la Virreina del amor hacia la escritura o el saber?
Elijamos a Francisco esta vez y su amor por el lobo. O el amor del lobo por él. ¿No es extraordinario este amor? La naturaleza que no habla pero habla todo el tiempo en nuestros oídos como hablan los pajaritos o las plantas en el bosque o el jardín. ¿La hacemos hablar, como hacemos hablar a los humanos que amamos en el espejo de nuestro yo? ¿Por eso los amamos tanto?
Cuando miramos fijamente un bichito cualquiera, un cascarudo por ejemplo, y lo vemos agonizar sin poder darse vuelta… todo lo que queremos es ayudarlo, ni siquiera sabemos el nombre que le hemos puesto y le hablamos con su genérico, date vuelta, cascarudito, por favor, y lo vigilamos hasta que llega su muerte. ¿O es al revés acaso? O somos su espejo y en él se refleja con toda dulzura, con toda furia la otredad en la intemperie. ¿Por qué estamos tan unidos en el vasto territorio de la materia, tan próximos y a veces tan distantes?
Cuerpo y espíritu parecen desaparecer. Y el lobo lo lame al santo, el santo lo besa al lobo. Entendimiento total en el espejo. Si esto pasa en el amor entre especies diferentes, ¿qué no pasará con los de la misma? Hundida en la insondable soledad muchas veces pienso que el más remoto ser humano se volvería mi hermano, mi carnal para siempre si lo encontrara en ese momento con el brillo cóncavo del espejo.
Uno, dos, tres, ¿cuántos puntos tenemos en común con un cascarudo o un lobo o un perrito, Lolita de mi corazón? O un ser humano... Agrandemos el espejo.

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Nora Rosadocompartió su opiniónhace 10 meses
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