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Ryunosuke Akutagawa

  • Jośe Carrasco Amadorcompartió una citahace 8 meses
    He visto, amado y entendido más que otros. En eso al menos experimento cierta satisfacción, a pesar de todo el dolor que he tenido que soportar hasta el momento.
  • Jośe Carrasco Amadorcompartió una citahace 8 meses
    Vivo ahora en una felicidad muy infeliz.
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    Ryūnosuke" (hijo del dragón)
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    con esos ojos sanguinolentos que suelen tener ciertas aves de rapiña.
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    Entonces, por fin movió los labios. Las hojas secas de bambú que le llenaban la boca le impedían hacerse escuchar. Pero un movimiento de sus labios casi imperceptible me dio a entender lo que deseaba. Sin dejar de despreciarme, me estaba diciendo: «Mátame».
    Semiconsciente, hundí el puñal en su pecho, a través de su kimono.
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    Después... ¿qué me pasó? No tengo fuerzas para contarlo. No logré matarme. Apliqué el cuchillo contra mi garganta, me arrojé a una laguna en el valle... ¡Todo lo probé! Pero, puesto que sigo con vida, no tengo ningún motivo para jactarme. (Triste sonrisa.) Tal vez hasta la infinitamente misericorde Bosatsu abandonaría a una mujer como yo. Pero yo, una mujer que mató a su esposo, que fue violada por un bandido... qué podía hacer. Aunque yo... yo... (Estalla en sollozos.)
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    -Takehiro, después de lo que he sufrido y en esta situación horrible en que me encuentro, ya no podré seguir contigo. ¡No me queda otra cosa que matarme aquí mismo! ¡Pero también exijo tu muerte! Has sido testigo de mi vergüenza! ¡No puedo permitir que me sobrevivas!
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    Él le decía: «Ahora que tu cuerpo fue mancillado tu marido no querrá saber nada de ti
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    Sentí un borbotón acre y tibio subir por mi garganta, pero nada me dolió. A medida que mi pecho se entumecía, el silencio se profundizaba. ¡Ah, ese silencio! Ni siquiera cantaba un pájaro en el cielo de aquel bosque.
  • Brenda Edith Chávez Aguilarcompartió una citahace 2 años
    Dígame, ¿acaso en su país las mujeres de la clase baja no se convierten en prostitutas? Es puro sentimentalismo eso de indignarse por la costumbre de comer la carne de los obreros.
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