Pareciera que Bergson describe una parte del funcionamiento de las formas de dominación y de exclusión de una estructura patriarcal. Desde esta perspectiva, lo humorístico también tendría otra manera de manifestarse, de entenderse y de explicarse a partir de disciplinar ridiculizando las prácticas de enfrentamiento y de interpelación de quienes padecen una forma de dominación potente y que se encuentran, en lo cotidiano, en situaciones de subordinación. Esta es otra de las maneras en que se manifiesta el patriarcado a través del humor. Amorós (2008), en su análisis sobre la obra clásica de Kate Millet, de 1969, Política sexual, aborda la perspectiva de lo humorístico patriarcal en términos de la manera en que la presencia femenina en general y las luchas feministas en particular, son blanco de la ridiculización. Es una versión de la kenosis a la que alude Berger (1999) que, para Amorós, retomando a Sartre, constituye una herramienta de disciplinamiento de las mujeres y de las feministas, identificadas como una “comunidad peligrosa” de la que es preciso burlarse para desvirtuar, trivializar y volver “insignificante” la pertinencia de sus demandas. Es una manera en que el poder patriarcal se ejerce sobre las mujeres.