En Akhaia, las mujeres usan falda.
–Pues, bravo por ellas.
De repente, sentí calor en mis mejillas y orejas.
–No estaba diciendo que fuese algo malo.
Se dio unos golpecitos en las rodillas que me hicieron pensar que estaba avergonzado.
–Eso es porque me estabas mirando las piernas.
Me incliné para amarrar el cabo y resistí el impulso de bajar los bordes de mis pantalones cortados que se me habían subido. Se comportaba como si nunca antes hubiese visto las rótulas de una chica. No era nada fascinante. Nada que ameritara quedarse mirando